Al parecer, el tema de debate del día es si los niños/as pertenecen a los padres o al Estado.

Quizá el problema es que no entendemos el significado de la palabra "pertenecer".

El capitalismo ha hecho prevalecer una noción de pertenencia absoluta, que da derechos pero no deberes. Si soy el dueño de "Las Meninas", ¿puedo quemarlo? Podemos llamar a este concepto "el gato es mío y me lo follo cuando quiero".

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En cambio, si entendemos la relación de pertenencia como no-absoluta, como caracterizada por derechos y deberes, nos será fácil entender que la "pertenencia" puede ser compartida.

En el caso de los niños/as, es más correcto hablar de responsabilidad, porque da muchos más deberes que derechos.

Jamás olvidar: el derecho de alguien es el deber de otra persona.

Los derechos limitan naturalmente entre sí. El "derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos" limita con el "derecho de los hijos a una educación satisfactoria".

En otras palabras: los padres tienen derecho a elegir en el ámbito educativo cuestiones menores o estéticas, pero no esenciales. Para ser padre no hace falta aprobar ninguna oposición, hasta donde yo sé.

Los padres no pueden elegir si se vacuna o no. No pueden elegir que su hijo coma hierba. No pueden elegir que no estudie matemáticas o que no haga educación física.