Ahora que no me lee nadie, quiero contar una anécdota de ayer en el trabajo.
Ayer, cena de noche vieja para mis yayitos, estaban todos con cara ausente, tristes, estas fechas son difíciles para ellos.
Nosotros, los compis, con las prisas habituales en los centros.
Una compañera y yo nos miramos.
Hora de las campanadas, muchos ya se habían comido las uvas ya.
Cogimos una campana que tenemos y mientras mi compañera la hacía sonar yo iba contándoles las 12 brazos en alto.
Ayer, cena de noche vieja para mis yayitos, estaban todos con cara ausente, tristes, estas fechas son difíciles para ellos.
Nosotros, los compis, con las prisas habituales en los centros.
Una compañera y yo nos miramos.
Hora de las campanadas, muchos ya se habían comido las uvas ya.
Cogimos una campana que tenemos y mientras mi compañera la hacía sonar yo iba contándoles las 12 brazos en alto.