Que en la comparecencia de hoy no se hayan admitido preguntas de los periodistas es una vergüenza, los mismos que criticaban el plasma de Rajoy, hoy han hecho del silencio la norma. Por otra parte, el propio periodismo debería rectificar su línea de actuación hasta hoy en este sentido y comenzar a negarse a cubrir cualquier acto político que no admita preguntas. Mientras eso no suceda, dudo mucho que la cosa vaya a cambiar realmente.