En el 186 Martin visita por fin su dominio. Me esperaba algo del estilo del 170, pero me ha encantado lo que he encontrado: una conversación literalmente consigo mismo. Y es que en su dominio no ve a nadie (se basa un poco en esto, en esas personas de las que el mundo se ha olvidado) pero se encuentra con una versión de él con la que puede hablar. Una parte de él que le conoce muy bien, y con la que puede ser sincero (no tiene sentido mentirse a uno mismo).
Y hablan, vaya que si hablan. De John, de las propias reacciones de Martin a todo, de la culpa que arrastra, de su madre... es como una sesión de terapia, y la verdad es que Martin necesitaba esa dosis de (auto)honestidad. También hablan de qué puede pasar cuando lleguen a su destino. De cuál puede ser el precio a pagar.
Hay un momento en el que Martin le pide a la otra versión de él que le hable de su dominio como lo haría John, en parte para enfrentarse a su culpa.
Me ha gustado mucho este episodio porque the Lonely es probablemente el poder con el que más identificada me siento. Me gusta estar sola y tengo bastante tendencia a hacerlo cuando lo necesito. Me impactó bastante la reflexión que hizo John sobre lo sutil que es the Lonely a la hora de captarte al final de la cuarta temporada, porque me vi muchísimo ahí. También me veo muy reflejada en Martin a veces.
