Zeus se cargó a Tántalo de un rayo. Le pidió a Hermes, mensajero de los dioses, que fuera a buscar a Pélope al Inframundo y lo trajera de vuelta. #Hefesto, dios herrero, construyó un nuevo hombro de marfil. Hermes cogió los restos del muchacho y los coció en un caldero para hacer un Pélope nuevo, al que le pondrían el hombro que le había hecho Hefesto. Las Moiras, diosas del destino, le devolvieron la vida.
Tántalo fue el #Tártaro, la zona del #Inframundo destinada a criminales. Para su castigo, fue atado a un árbol con agua que le cubría hasta la cintura. Cuando Tántalo tenía sed, intentaba agacharse al agua para beber, pero ésta retrocedía. Cuando tenía hambre, intentaba pillar con la boca alguno de los frutos del árbol, pero la rama se apartaba.
Tántalo había violado todos los preceptos de la xenia y la eusebia: cometió hubris, engañó a los dioses, se aprovechó de su hospitalidad, les robó en su cara y encima se cargó a su propio hijo. Es todo un ejemplo de todo lo que estaba mal para los griegos. Su mito sirve como cuento con moraleja para respetar la xenia y la eusebia y a tu propia familia. El papel de Zeus en este mito es la misma justicia y cómo se aplica a un criminal.
PD: Poseidón, dios del mar, se enamoró del nuevo Pélope y se lió con él. Ahora sabéis que Poseidón nunca fue hetero.
Hay otro mito de Tántalo, contado por el autor Antonino Liberal (escritor latino que se dedicó a recopilar mitos griegos) que tiene lugar en el nacimiento de Zeus. Hefesto había hecho un perro de oro para que cuidara de Zeus recién nacido. Pandáreo, rey de Creta, robó al perro y le pidió a Tántalo que lo escondiera. Cuando fue a recuperarlo, Tántalo se hizo el tonto y juró por Zeus que no sabía nada del tema. El dios le fulminó con un rayo. En la obra de Antonino Liberal hay muchos mitos de los que no se ha encontrado la fuente griega, y otros tantos que se presuponen que fue creación propia.



