🐶Mi perro ya tiene sus años y, como todo veterano, tiene varios frentes abiertos.
Uno de los más feos era el tema del pelo: se le caía a rodales, dejándole unas ronchas peladas que daban una impresión de "perro contagioso" que no veas.
Resulta que el culpable no era ningún bicho, sino la tiroides.
El veterinario nos mandó el Douxo S3 Calm.
La receta: cuatro lavados, uno cada tres días. Y oye, mano de santo.
Donde antes había un desierto de piel, ahora hay brotes verdes (bueno, pelitos suaves).
Ha sido tan mágico el cambio que me estoy empezando a plantear seriamente si esto no funcionará también con las personas.
Imaginaos: pelo de anuncio, suave, brillante y con la etiqueta de "alivia y protege".
Igual me lo pongo en la ducha y salgo con una melena de envidia.
Al fin y al cabo, si a él le ha devuelto la dignidad capilar, ¿por qué no a mí? Si me veis con el pelo más sedoso de lo normal, ya sabéis que le he robado el bote al perro.
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