Caminar voluntariamente hacia la trampa,
y pensar ingenua que no iba a doler.
Seguir sedada aún cuando todo se rompía y no morder.
Los errores van sumando y pesan, se agolpan en la espalda y en los sueños.
Me apagan los ojos y me aprietan la sonrisa.
Callan la música y la vida misma.
