Lo que siente #KikoVeneno por la industria musical no es simpatía precisamente jajaja https://www.youtube.com/watch?v=IwLUvVu6OVM
Simpatía por la industria musical #300: Kiko Veneno

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🔥 ■ Kiko Veneno recuerda lo que hizo cuando se murió Franco y deja bastante claro el sentir de muchos en aquel momento ■ "Se murió por la noche como todos los vampiros".
https://www.huffingtonpost.es/virales/kiko-veneno-recuerda-hizo-murio-franco-deja-claro-sentir-momento.html?int=MASTODON_WORLD

#franciscofranco #kikoveneno #virales #musica #historia

Dijo Edgar Allan Poe que cuando un loco parece sensato es hora de ponerle la camisa de fuerza.

Y a este músico se la tuvieron que poner hace tiempo, porque es el más sensato de todos.

Hoy, en #LaHistorietaMusical, acompañadme a felicitarle el cumpleaños al gran Kiko Veneno. 🥳

#KikoVeneno #Flamenco #Veneno #LaHistorietaMusical

Por cierto, que el otro día echaron por #La2 un documental sobre #KikoVeneno pero llegué tarde y sólo pude que verlo acabar.

Afortunadamente lo echaron por el canal de los socialistas bolivarianos y filoetarras, y no en ninguna de las cadenas amigas o en plataformas sacaperras turulatas, por lo que lo tenemos disponible en #RTVEPlay en el siguiente enlace https://www.rtve.es/play/videos/imprescindibles/imprescindibles-dia-lobo-lopez-kiko-veneno/16401573/ para nuestro disfrute #LoboLopez

Imprescindibles - Un día Lobo López. Kiko Veneno

Emisión del programa Imprescindibles titulado Un día Lobo López. Kiko Veneno. Todos los contenidos de TVE los tienes aquí, en RTVE Play

RTVE.es

Se que hi ha cops que hem faig pesat ! Però vull recomanar-vos aquest llibre per que es una delícia.

Ha estat molt terapèutic llegir-lo.

La humilitat i veritat amb la que explica com ha fet i fa les coses a la seva vida son fantàstiques !

Gràcies #kikoveneno i #PabloGil !

📚 “Diez horas con Kiko Veneno”
Un gran en #KikoVeneno

A “Veneno”, no estava a favor del món, sinó creant un món. En canvi, “Échate un cantecito” és un disc a favor del món, de les melodies i els ritmes populars, de la poesia popular.”

“Particularment m'agrada més la primera opció, tot i que la gent em segueix dient que sóc més de fer feliç amb les meves cançons”

Unha característica moi relevante da xuventude actual é a sua escasez numérica.

Unha entrevista a #KikoVeneno con moita perspectiva xeracional.

https://www.eldiario.es/cultura/kiko-veneno-decimos-ahora-no-cantan-rechazaron-the-beatles_1_9556871.html

Kiko Veneno: "Quienes decimos 'los de ahora no cantan' somos como los que rechazaron a The Beatles"

"La música hecha con el cuerpo nos enfrenta con los sonidos actuales que no contemplan el hecho de cantar, afinar o tocar un instrumento". Kiko Veneno (Girona, 1952) es contundente al valorar cómo ha cambiado la industria de la que lleva formando parte durante más de 40 años. Ariel Rot pertenece a la misma tradición artesanal que realza el artista. Una forma de entender este arte con la que están recorriendo España en su gira conjunta Un país para contarlo. Su próxima parada será València este viernes 23 de septiembre, donde ofrecerán un concierto gratuito dentro del marco del Festival con el que elDiario.es celebra su décimo aniversario. El cantante, cuyo nombre real es José María López Sanfeliu, estudió Filosofía y Letras. Sus viajes por Europa y Estados Unidos, en los que asistió a conciertos de figuras como Frank Zappa y Bob Dylan, fueron claves a la hora de definir el estilo que posteriormente ha marcado su carrera. Sus inicios fueron de la mano de Rafael y Raimundo Amador, con quienes formó el grupo Veneno y publicó en 1977 su primer álbum homónimo. Un volumen considerado como uno de los mejores de la música de nuestro país del siglo XX. Después llegaría su colaboración en La leyenda del tiempo de Camarón de la Isla, origen de uno de sus temas más emblemáticos, Volando voy. Más adelante vinieron sus trabajos en solitario, entre los que se incluyen Seré mecánico por ti (1982), Échate un cantecito (1992), Está muy bien eso del cariño (1995), Gira mundial (2002), El hombre invisible (2005), Sombrero roto (2019) y Hambre (2021), su último disco hasta la fecha. Su valor ha sido reconocido con numerosos galardones, entre los que figuran la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2010 y el Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2012. "Cuando yo empecé, había un entusiasmo que es imposible que hoy forme parte del discurso juvenil", reconoce desde el otro lado del teléfono, donde comprende que el "individualismo" que impera en las composiciones de la gente joven sea "fruto de su angustia por el futuro que se les niega". Eso sí, lamenta que la "desconfianza" de estas nuevas generaciones no tenga "una contrapartida en forma de actividad social, cultural y política para poderlo revertir". ¿Cómo cultiva el amor por su profesión después de tantos años de carrera? La música es abstracta pero a la vez cercana, concreta y artesanal. Y eso es maravilloso. Para mí, es la vida. Al que no le gusta es porque no la entiende. Pero es muy fácil de definir por el amor y acercamiento que despierta, y la unión que provoca tan bonita entre la gente. Es nuestra profesión, siempre estamos pensando en ella. De chico empiezas escuchando, vas resignificando las cosas, las vas redirigiendo y haciendo tuyas como creador. Añades pequeños detalles de tu percepción y tu personalidad. Es un privilegio absoluto poder convertirte en emisor. Continuar esa rueda. Andrés Calamaro tenía mucha razón cuando ante el que decía "esta canción es muy mala", respondía que "malo no, malo es el que mata". Nunca he conocido una canción que lo haya hecho. Hasta la música mala tiene siempre algo bueno. En cualquier caso, la música siempre libera. La capacidad de unión de la música contrasta con la polarización que impera hoy en día en la sociedad, ¿implica esto que hay contextos en los que es más necesaria que en otros? No, porque la música está igualmente polarizada. Ahí están las discusiones, por ejemplo, de Rosalía y la apropiación cultural. La cultura, más bien la incultura, está muy polarizada porque la cultura de verdad nunca es polar. Siempre es multilateral. La cultura es una negociación constante con la vida. La incultura no, es cerrarse y no ver nada más que lo que te interesa. Hay cadenas de música que se dedican exclusivamente al reguetón o cualquier otro género en concreto. Comunican muy poco unos sectores con otros. Nosotros representamos la música antigua, el rock del sigo XX, música artesanal, tocamos instrumentos. Yo he usado las máquinas en mis últimos discos, pero aquí traemos la tradición antigua de la música hecha con el cuerpo. Algo que ya nos enfrenta o separa de cantidad de gente, sobre todo jóvenes, que están en sonidos actuales y no contemplan el hecho de cantar, afinar o tocar un instrumento. Su acercamiento artístico es a otro nivel, a través de los ordenadores, de una serie de tecnologías. ¿Qué se está perdiendo con este cambio dentro de la propia industria? Cuando yo era joven, The Beatles llegaron y arrasaron todas las costumbres. Mucha gente mayor que había amado a Elvis Presley y las orquestas de swing se sintió decepcionada. Mientras nuestros padres decían que ellos no sabían nada de música, nosotros decíamos que los antiguos eran unos músicos muy correctos, pero que tenían mínima emoción y conexión con nuestro estado generacional. Los que decimos que "los de ahora no cantan, es autotune o no tocan ningún instrumento" nos sentimos un poco igual. Es una barrera que se ha marcado. Se está inaugurando una tradición de música hecha con ordenador por gente sin formación musical, pero con sensibilidad y con arte. Que son capaces de mostrar su intimidad y su sensibilidad; a veces de su no hacer nada y de su desesperanza ante el futuro. Y te lo presentan de forma muy fragmentada, con una música minimalista, individualista y global en cuanto a la recepción que tiene. La corriente mayoritaria de la música actual está infectada y determinada por este tipo de música. Por lo menos, una corriente juvenil que es con la que las compañías tratan de comercializar porque es la que más beneficio les da. ¿Esta polarización afecta, además de a cómo se hace la música, a los temas que se abordan a nivel ideológico? Claro. La música es ideología. Todo va unido. Es una forma de vivir. Esta música juvenil de ahora está más relacionada con el individualismo, que lleva al minimalismo y tiene que ver con gente que está aislada, en su cuarto. Ahí hay una filosofía de fondo, que es su angustia ante el futuro que se les niega. Por eso hacen música con desesperanza y desazón, refleja su estado de ánimo. Cuando yo era joven, había un entusiasmo que es imposible que hoy forme parte del discurso juvenil. ¿Alguna vez se ha planteado qué gente escucha sus canciones, y que pueda incluir a votantes desde Vox a Podemos? Sí. Mi música la escucha todo el mundo menos la gente joven, a la que no le interesa nada. Ahora hay muchos que me oyen en Spotify porque C. Tangana ha metido una canción conmigo en su disco. Ellos no tienen un interés cultural como el nuestro, que consistía en conocer la obra de Nietzsche, de Lorca o Bob Dylan. No van por obras, sino por personas. El sistema actual no permite una elaboración cultural. Cuando nosotros escuchábamos a Antonio Machado, Paco Ibáñez, Camarón y Lorca, dábamos toda una vuelta al circuito cultural. Esta gente están haciendo un circuito de consumo, pero no se lo reprocho. Teníamos la idea de que la cultura es una liberación para las personas y la sociedad. Y esta gente tiene la idea de que la cultura no es nada, que la sociedad no tiene arreglo, ellos no tienen espacio en esta sociedad y, por tanto, la cultura es una diversión eventual, de "vamos a gozarla como podamos". Sin deslindar ninguna otra cuestión filosófica, cultural ni trascendente. No le quieren dar ninguna trascendencia. Pero no deja de ser un fenómeno social como lo es Rosalía. Ella sí que tiene cultura pese a que está en una batalla que aparentemente no es suya. La del consumo global por el brillo, el esplendor, ser el número uno y tener más likes. ¿Por qué ha pasado esto? ¿Por qué existe ahora esta incultura que menciona? Da la sensación de que tampoco han pasado tantos años. No han pasado muchos años, pero sí muchísimas cosas. La cultura ya no es algo apreciable, no es un bien. No se regalan discos ni libros de poesía. Vivimos en un monopolio de la cultura, la política y los medios de comunicación. Las empresas que mueven el mundo están por los beneficios, por convertir a las personas en números desechables, por las normas, los cánones de belleza, la delgadez. El circuito monopolista de la vida hoy está hecho contra la cultura, ya que esta significa diversidad, no querer imitar a nadie, reconocer la tribu pero también tu propia personalidad. Toda esa complejidad se ha difuminado. Lo complicado se rehúye. ¿Ganamos algo haciéndolo? Sí, en incultura. Nos ponemos en manos del consumo. Se ve en que cada vez hay más obesidad. Esta gente ha hecho un trato con el sistema por el que pueden conseguir la sensación de comer todos los días lo que quieren, teniendo que depender a cambio de un montón de cosas y pasividad. La sociedad es bastante pasiva ante lo que nos está cayendo. La cultura es la única que puede remediarlo porque significa en sí estar atento, pendiente y al tanto de lo que está pasando. No de los libros, sino de las personas, de por qué los chiquillos van hoy por la calle y se chocan con un árbol porque van mirando al móvil. ¿Cuál podría ser un primer paso para esta situación no sea irreversible? Leer a Nietzsche, que implica un gran esfuerzo, y seguramente sea demasiado pedir para muchos. No hay nada que tengas que aprender que no cueste. Todo lo que vale la pena, el amor, el conocimiento, la amistad, todo hay que lucharlo y pelearlo. Nada de eso es intercambiable por un bien de consumo, ni es numerable como una estadística, ni es globalizable como unos fondos buitre.   No estoy hablando de que hasta que no haya educación no van a cambiar las cosas, sino de que esto es irreversible mientras que ahora mismo tú y yo no pongamos la mano en el asador y donde hay que ponerla. Yo la estoy poniendo. ¿Cree en el poder de la cultura para cambiar las cosas? Que la gente se sienta protagonista del arte y de la cultura es lo que interesa porque es lo que les va a hacer sentirse protagonistas de sus vidas y, por lo tanto, de la política también. Parece que cada vez hay precisamente más desapego a la política, más desconfianza en quienes tienen el poder. ¿Es esto que esté afectando, para mal, a esta necesidad de cambio? Totalmente. Si escuchas el pop mundial hecho con ordenador, de Billy Eilish a lo último de Rosalía, que también tiene canciones que suenan a ordenador en la habitación; compruebas que no existe prácticamente alegría en la gente joven de hoy. Son canciones lánguidas, tristonas. La desconfianza que manifiesta esa nostalgia y melancolía está muy fundada; pero ojalá tuviera una contrapartida en forma de actividad social, cultural y política para poderla revertir. Pero para colmo, esta generación tan desesperanzada son un 1% de la población, porque ahora a la gente le ha dado por no tener hijos. Solamente los del tercer mundo. Con lo cual, tampoco en el primero tenemos gente joven para revertir esto. En los años 60, la juventud que cambió la vida y el mundo eran entre el 20% y el 30% de la población, ahora son el 2%.

elDiario.es

José María (Kiko) nos explica quien era el Joselito de su canción:
"Después de VENENO puse un chiringuito en la playa de Conil, y ahí conocí a Joselito, un marinero muy golfo. Se levantaba, se tomaba dos copas y ya no iba a pescar ni ná. Me fui apuntando sus frases: 'el ambiente en tecnicolor', 'siete novias tuve, más novias que un moro, a las siete abandoné...'".

Con ustedes...
KIKO VENENO:
🎸 https://youtu.be/Oxt1fy1iP44

#kikoveneno #joselito #music #música #cancion #song #pop #art #arte

Joselito

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Ariel Rot y Kiko Veneno abrazan la euforia con la sorpresa de Wyoming

Lo habían avisado. Ariel Rot y Kiko Veneno se han referido siempre a su gira conjunta Un país para escucharlo como una celebración del rock del siglo XX y la música popular que representan. Los artistas lo han demostrado en el concierto que han dado este viernes en València como parte del Festival en el que elDiario.es conmemora su décimo aniversario. Y no lo han hecho solos, se han acompañado de una lista de invitados sorpresa que ha incluido nombres como Wyoming, Sandra Monzón y Tomasito. Como era de esperar -y así lo ha agradecido el público en la Plaza del Ayuntamiento de la ciudad- han interpretado clásicos como Me estás atrapando otra vez, Volando voy, Dulce condena y Salta. Ambos han aparecido radiantes portando sus respectivas guitarras ante un público que ha abarcado todas las edades, desde los más pequeños a los más mayores, que se han abrazado celebrando la euforia de la nostalgia. No ha importado mucho el calor, cualquier objeto a mano ha servido como abanico, desde servilletas a paquetes de pegatinas. También han sido fieles las manos dibujando corazones con los dedos en los finales de cada canción. "Bienvenidos, bienvenidas. Estamos con toda la banda y amigos talentosos y creativos que van a estar aquí con nosotros", han advertido en el inicio de la actuación. "Pero no volvemos porque nunca nos fuimos", han sentenciado. Antes de presentar a Wyoming, el primer invitado de la noche, Rot ha bromeado sobre el peligro que este tenía de "comerse el show". Y en cierto modo lo ha hecho. El cómico se ha mostrado radiante y ha reconocido el motivo por el que se ha acercado a la música: "Estar más cerca de la gente a la que admiro". "Los artistas vienen a nutrirnos de recuerdos. Vosotros sois la única razón de que ellos existan. Seguid premiando el arte", ha proclamado arrancando el aplauso unánime de la plaza. "Queda inaugurado este cantante", ha compartido al concluir su actuación. El punto flamenco lo ha puesto Tomasito, escoltado por su energía y alegría. Aunque el clímax lo ha protagonizado el mítico Salta. Su melodía en seguida ha generado congas, evidentemente saltos y adrenalina. Para el bis se han reservado otra de las canciones más queridas de Los Delinqüentes, Mucho mejor. El rock como revolución Ambos cantantes, deudores una tradición de música artesanal e instrumentos en mano, han demostrado ser defensores tanto la importancia de su estilo como del auge de otros. "Las nuevas generaciones buscan nuevos lenguajes que los distancien de los anteriores", explicó Rot a este periódico a principios de septiembre. Al tiempo que defendió que "el rock fue en su momento una revolución y las revoluciones no duran eternamente. Tuvo un reinado muy longevo para haber empezado simplemente como un género musical y luego convertirse en el lenguaje y el pensamiento de toda una generación". Su compañero Veneno reflexionó en la misma línea con elDiario.es esta misma semana, alegando que "quienes decimos 'los de ahora no cantan' somos como los que en su momento rechazaron a The Beatles". Es curioso y emocionante comprobar que ambos están tan "entusiasmados" como presumen con el proyecto que tienen entre manos. Un entusiasmo que queda patente en su actitud sobre el escenario y que Veneno lamentó que sea "imposible que hoy forme parte del discurso juvenil". Algo que, según él está quedando reflejado en sus canciones, en las que el "individualismo" de sus letras es "fruto de su angustia por el futuro que se les niega. Por eso hacen música con desesperanza y desazón, refleja su estado de ánimo". Los últimos acordes que han resonado en el show han sido los de Volando voy, otra de sus canciones más emblemáticas. El broche perfecto con el que el público se ha entregado al baile, al disfrute y la devoción por los sonidos de estos dos músicos tan reconocidos. Y con Wyoming de nuevo sobre el escenario exultante. Si hay algo que Ariel Rot y Kiko Veneno han conseguido en su concierto es unificar todas las edades, con pequeños y grandes danzando al son de sus temas. Su propuesta ha combinado instantes de mucho ritmo, de calma, de recuerdo y auténtica fiesta aunados por la emoción que han contagiado dejando su huella en València.

elDiario.es