Este puede ser el año en el que @eolica y yo hemos mostrado mayor contención en la Feria del Libro 😅
Este puede ser el año en el que @eolica y yo hemos mostrado mayor contención en la Feria del Libro 😅
¡TZAG fediverso!
Preparándome para salir a la #flm25
@shevek @velvetmolotov @Bettie @rafapoverello
otro que está por el fediverso es @tyrexito
Firma el domingo, a ver si me pudiese escapar a pedirle un garabato:
Parece que varies mastodontes estarán activamente en la #flm25 Ahí van algunes:
@velvetmolotov Firma el 30 (hoy) pero se ha suspendido.
@Bettie Firma el 1 de junio, de 11 a 13, caseta 241.
@rafapoverello Firma el 15 de junio.
Si sabéis de más usad la etiqueta #mastodonenFLM
Pues hoy he ido a la Feria del Libro y tengo tres cosas que decir: la primera es que me he topado con la reina. Poniendo la oreja, me he enterado de algo que, ahora que lo pienso, era obvio: la reina no se recorre la feria entera, sino que entra por un extremo, hace un recorrido más o menos corto y se vuelve a ir. Si alguna vez os habéis encontrado con ella, entenderéis por qué lo hace, y es que, entre cámaras, seguridad y mirones, su visita resulta muy disruptiva para los demás.
La segunda es que los de las ONG son unos pesados. Me han parado la chica de Amnistía Internacional y otro de Aldeas Infantiles. A la primera le conté por qué me di de baja hace años (versión corta: porque son sistema) y al otro que quería irme a mi casa a comer, que iba cargado de bolsas, que hacía un calor del demonio y que no estaba de humor para que nadie me contase su vida. Los cabrones se saben todas las técnicas de venta, por cierto, pero el tema del consentimiento lo tienen un poco verde todavía: lo del “no es no” no parece ir con ellos.
Finalmente, la tercera es que los que atienden las casetas son muy malos. El año pasado eran más simpáticos. Dos ejemplos: en la caseta de Renacimiento, ha llegado un niño y ha pedido un marcapáginas. El subnormal del tendero le dice que no tienen. El niño se va, triste. Yo estoy comprando. Cuando por fin encuentra los precios (por Internet), me da mis libros y un marcapáginas. Hijo de puta.
Otra, en la caseta de Capitán Swing. Un compañero le pregunta: “¿Me recomiendas algo?” Y ella, con una desgana enorme: “Yo qué sé. Mire por ahí.” Y después de unos segundos, como si le echara en cara que todavía siguiera allí: “¿Qué quiere leer?” El hombre se fue sin ni siquiera echar un vistazo, como es lógico. “Nada”, dijo.
En general, los tenderos de la feria son muy malos. La mayoría ni siquiera te presta atención cuando pides un libro o cuando los llamas para que te cobren. Otro clásico es el que no sabe usar el datáfono y te tiene ahí parado, al sol, mientras aprende. Pero la mala educación parece una cosa nueva de este año. Yo, al menos, no la había visto nunca.