Creo que no os he contado que estoy haciendo la cosa esa del elfo travieso por primera vez,
#elfontheself. Nuestro elfo es Trastu (Trasto en asturiano) y en estos días ha hecho varias cosas graciosas.
El martes, antes de irnos a Castellón,
#elde6 me dijo:
- Pero mamá, es de juguete.
La verdad es que es muy evidente que es de juguete, así que le contesté que sí, que así es.
Me dijo con un tono de decepción en la voz:
- Pero entonces, ¿quién lo mueve cada noche?
- Pues papá o yo, cariño, ¿quién creías?
- Yo quería que fuera de verdad.
Tras hablar un rato del tema, sostener su decepción y decirle que yo creía que él se daría cuenta el primer día, le dije que no le dijera a ningún niño que es de juguete, porque tienen uno en el cole y bueno, para que no se pusieran tristes.
Me dijo que dos compañeras suyas ya se habían dado cuenta.
- Es que el del cole tiene velcro en las manos, mamá, para sujetarse a las cosas.
Ha participado en la pantomima todo el puente (Trastu ha viajado con nosotros y en casa de mi prima ha hecho alguna de las suyas) y me ha dicho alguna que otra vez muy bajito que él sabía la verdad pero se hacía el sorprendido por su hermano.
La verdad es que
#elde2 se levanta cada día preguntando dónde está el "efol" y riéndose con cada lugar extraño donde aparece. Y
#elde6 ha comprendido que eso también es magia.
Con
#marido ya lo he hablado, lo siguiente será descubrir quiénes son otros personajes mágicos de la Navidad e intuimos que no será tarde. Por un lado tengo ganas, nunca quise participar en esta pantomima y si lo hicimos fue empujados por parte de la familia paterna de
#marido. Por otro, me da pena porque ojalá conservarle esa ilusión para siempre. Y entonces, me miro en el espejo: tengo 45 años y el viernes estuve saltando y tirándome por toboganes en un parque de bolas gigante. Tengo 45 años y sigo esperando mi carta de Hogwarts. Tengo 45 años y sigo conservando la ilusión, así que sí, la magia existe. 🪄