Los antiguos lucharon contra el mundo material, y a la muerte de los primeros surgió el espíritu.
Ahora debemos luchar contra el espíritu, que por su idea de pureza nunca es nuestro, con su muerte surgirá la vida.
Con la muerte de las ataduras materiales y los sinsentidos externos del espíritu, el único se erguirá, y llegaremos a la era de los hombres libres, de los salvajes intelectuales y los felices vagabundos.