La cosa es que, vaya a saber uno por qué motivo sobrenatural, se me jodió el Kobo (mi querido lector de epubs, snifff).
Paro como la vida casi siempre da revanchas, adquirí esta beshesa por 500 pé (para los foráneos, unos 30 centavos de verde billete), y allí vamos.
¡Larga vida al papel manchado con tinta!
