Cuánta gente se sumará a la espiritualidad cuqui (y trash) de reels y tendencias, de cruces, energías tramposas que escapan a los Julios y los Newtons y planetas caprichosos, porque el Sistema no les atiende, y, alienadas e impotentes, implícitamente buscan un asidero, da igual qué mientras sea comprensible, asequible, para ellas, también da igual si por el camino hay que sacrificar lo veraz por lo verosímil, el progreso por la supervivencia, total, carecen de diagnóstico, de alternativas, de belleza, de futuro, y no pueden esperar más para obtener una cita con un rostro, una voz, un hombro; para disolver en común una mala escena, para compartir una buena; para granjearse un oído primero, una respuesta después; para embellecer el contexto, para imaginar que mañana será mejor.
A cuánta gente perdemos por centrar la conversación solo en los datos puros sin darles forma, sin embellecerlos, quitarles intensidad y allanarlos; por llevar las manos en los bolsillos y no los brazos abiertos.
#briconsejo