Creo recordar que lo que leí ayer también comentaba otras asimetrías, como en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, en Marruecos o en los países bálticos.
Así que cuando hablamos del festival, conviene tener claro cuál es su auténtica naturaleza, con ello todo encaja bastante bien. Y olvidarse de eso de "apolítico".



