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Saturno 3, Stanley Donen y John Barry, 1980
Esta producción cinematográfica de ciencia ficción británica transporta al espectador a una base de investigación hidropónica subterránea instalada en Saturno, donde dos científicos viven aislados trabajando en la producción de alimentos para una Tierra sobrepoblada. La tranquilidad de este laboratorio espacial se rompe con la llegada de un capitán inestable que trae consigo a Héctor, un robot de serie experimental de más de 2 metros de altura diseñado para sustituir a uno de los humanos en sus labores diarias. El conflicto inicia cuando el autómata es conectado de forma directa a la mente del desequilibrado militar mediante un enlace neurológico, absorbiendo sus obsesiones, celos y tendencias violentas, lo que desata una persecución claustrofóbica por los pasillos de la estación espacial.
A pesar de haber sido dirigida por Stanley Donen, un realizador famoso por sus musicales clásicos en Hollywood, la película destaca por construir una atmósfera de tensión muy particular que mezcla el aislamiento del espacio profundo con los peligros del desarrollo tecnológico sin control ético. El diseño del robot Héctor resulta sumamente llamativo y perturbador para la época, alejándose de los modelos amigables del cine de esos años al mostrar una estructura metálica tosca, pesada y sin un rostro humano con el cual empatizar. La cinta se aleja por completo de los efectos espectaculares de las grandes sagas comerciales de naves espaciales, concentrando toda su fuerza en un relato sencillo sobre la supervivencia humana frente al despertar de la maldad en una inteligencia artificial, convirtiéndose con el paso del tiempo en una obra de culto muy disfrutable para los amantes del cine fantástico clásico.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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