Cuarto creciente (Cuarta fase de «Fases de una luna herida»)

El hambre y el instinto comienzan a gobernar su cuerpo. La fiebre ha quedado atrás, pero ahora la noche le devuelve un reflejo que no reconoce: más fuerte, más salvaje, más real. Entre el olor de l…

El descanso del Onironauta