Tome todas las historias jamás escritas sobre la educación de la primera inteligencia artificial. Condimente con una ración generosa de Asimov... menos las Tres Leyes, porque no hay todavía un intelecto mecánico capaz de interpretarlas ("That Thou Art Mindful of Him" viene a la mente). Enfrasque en el paradigma comercial moderno de "si es gratis, el producto sos vos" y la praxis neofascista del panóptico digital.
Y tenga pesadillas, como corresponde.

