¿Sabían que la célebre paradoja de Fermi no nació en un laboratorio astronómico ni en una cumbre de astrofísica, sino durante una plática casual mientras cuatro científicos caminaban hacia el comedor?
En el verano de 1950, el físico de origen italiano Enrico Fermi caminaba por las instalaciones del Laboratorio Nacional de Los Álamos acompañado por sus colegas Emil Konopinski, Edward Teller y Herbert York. Durante el trayecto hacia el Fuller Lodge para el almuerzo, los investigadores conversaban de forma distendida sobre una caricatura satírica publicada en la revista The New Yorker, la cual explicaba con humor la desaparición de los botes de basura públicos de Nueva York atribuyendo el hecho a un grupo de supuestos platillos voladores.
La charla sobre extraterrestres cesó cuando se sentaron a comer, derivando en otros tópicos de física nuclear. Sin embargo, a mitad del almuerzo y de manera completamente imprevista, Fermi interrumpió la mesa pronunciando una frase corta que descolocó a sus acompañantes: ¿Pero dónde está todo el mundo?. Konopinski y el resto de los presentes entendieron de inmediato que la mente de Fermi había estado realizando cálculos matemáticos internos en silencio, cruzando variables estadísticas sobre la antigüedad de la Vía Láctea, la cantidad de estrellas similares al Sol y la alta probabilidad de que existieran planetas habitables capaces de desarrollar civilizaciones con la capacidad de realizar viajes interestelares.
El razonamiento matemático de Fermi demostraba que si una sola especie inteligente hubiera surgido millones de años antes que la humanidad, ya habría tenido tiempo suficiente para colonizar la galaxia por completo. La contradicción absoluta entre el cálculo de probabilidades que sugiere un cosmos habitado y la total ausencia de señales de radio, estructuras espaciales o visitas verificables es lo que dio origen al dilema científico. Fermi jamás llegó a publicar un artículo formal sobre este planteamiento y falleció cuatro años después, dejando una interrogante informal que hoy funge como el pilar de los proyectos de búsqueda de inteligencia extraterrestre.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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