Aparte de actualizar un poco sobre mi vida, quería pasarme por aquí para compartir mi última lectura. No me voy a extender porque creo que la novela habla por sí sola. Efectivamente, al fin me he decidido a leer Stone Butch Blues, de Leslie Feinberg. Qué viaje, qué absoluto viaje.
Es horrible a la par que bellísima porque, mientras que narra la violencia y opresión despiadadas contra personas del colectivo, muestra la fortaleza, el amor y la lucha de estas personas contra el poder. Leer esta novela es presenciar constantemente un acto de resistencia, pero también acudir al largo recorrido vital de la protagonista, que no teoriza, sino que hace teoría con su vida, sus decisiones, sus relaciones y sus pensamientos.
Me ha parecido muy guay que la autora haya decidido no describir con concreción a ningún personaje, dejando que sean descritos más por su forma de relacionarse y actuar que por su apariencia. De hecho, la autora decidió hacerse con los derechos de su obra y ha prohibido expresamente hacer cualquier tipo de adaptación cinematográfica o gráfica. No quiere que nadie les de cuerpo a los personajes, desea no fijar en el imaginario la interpretación de unas pocas personas como verdadera. También ha prohibido hacer introducciones a la novela en sus traducciones a otros idiomas. Leslie Feinberg quiere contar situaciones, personas y relaciones sin ataduras interpretativas, con la humildad de aceptar que todo es infinitamente más complejo de lo que cabe en una novela y, más aún, en una introducción que pretende sentar cátedra aunque no quiera.
Esta novela, incluso a pesar de estar familiarizado con ciertos temas, me ha cambiado. Ha expandido mi mirada y mi sensibilidad, ha dirigido mi atención hacia un lugar del mundo que debemos defender a toda costa. Ojalá alguien se decida a leerla después de mi toot y también le llegue.




