¿Sabían que los felinos completamente blancos con ojos de diferente color pertenecen a la raza Khao Manee y eran resguardados en secreto por la realeza de Tailandia como amuletos vivientes de buena suerte?
Esta casta felina, cuyo nombre se traduce de forma literal como gema blanca u ojos de diamante, posee un origen natural en el Tamra Maew, un manuscrito histórico de poemas sobre gatos que data del período de Ayutthaya entre los siglos XIV y XVIII. El rasgo físico más cotizado de estos animales es la heterocromía, una anomalía genética benigna en la distribución de la melanina que provoca que un ojo sea de color azul brillante y el otro adopte un tono dorado, verde o ámbar. Las familias monárquicas del antiguo reino de Siam veneraban a estos felinos bajo la firme convicción de que poseían la facultad mística de atraer la prosperidad económica, la longevidad y la protección absoluta a los palacios de la corte.
Durante el siglo XIX, el rey Rama V, quien gobernó desde 1868 hasta 1910, consolidó la crianza formal de la raza dentro de las instalaciones de su residencia real. Ante la llegada de las misiones diplomáticas británicas y francesas que buscaban colonizar la región, el monarca ordenó ocultar por completo a todos los ejemplares de Khao Manee en ubicaciones secretas del palacio. Con el fin de desviar la atención de los extranjeros y salvaguardar la pureza de su linaje más sagrado, el rey obsequió de forma estratégica gatos de raza siamés a los dignatarios occidentales, presentándolos falsamente como la casta exclusiva de la corte real. Debido a esta estricta medida de protección gubernamental, el felino de ojos de diamante permaneció en el anonimato total fuera de las fronteras tailandesas durante generaciones, hasta que en el año 1999 se exportaron de manera oficial los primeros 12 ejemplares hacia los Estados Unidos para iniciar un programa de conservación biológica de la especie.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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