Ocupan una sede de Blackstone para pedir una solución para Virginia, obligada a vivir entre goteras

La Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid y Blackstone “se pasan la pelota” y se niegan a dar soluciones al caso de una vecina de Tetuán con graves problemas de salud que lleva siete años viviendo en un piso público en ruinasMilitantes

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Ayuso negocia con Goldman Sachs si aumenta la factura millonaria del fiasco en la venta de 1.700 pisos sociales

El juzgado mantiene paralizado desde septiembre el procedimiento abierto a instancias de la compañía, que reclama elevar la indemnización de 110 millones a 220

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Ayuso negocia con Goldman Sachs si aumenta la factura millonaria del fiasco en la venta de 1.700 pisos sociales https://www.eldiario.es/politica/ayuso-negocia-goldman-sachs-si-aumenta-factura-millonaria-fiasco-venta-1-700-pisos-sociales_1_10830331.html Elena Herrera #IVIMA-InstitutodelaViviendadeMadrid #ComunidaddeMadrid #IsabelDíazAyuso #Fondosbuitre #Juzgados
Ayuso negocia con Goldman Sachs si aumenta la factura millonaria del fiasco en la venta de 1.700 pisos sociales

La Comunidad de Madrid que preside Isabel Díaz Ayuso negocia con Goldman Sachs si incrementa la millonaria indemnización por las viviendas públicas que el fondo compró en 2013 y que tuvo que devolver tras una decisión judicial. Encasa Cibeles, una sociedad creada para gestionar la compra de estas viviendas públicas y participada al 97% por el fondo estadounidense, recurrió en junio de 2022 ante los tribunales la resolución de la Agencia de Vivienda Social que determinaba que la Comunidad debía pagar al fondo 107,7 millones de euros por la reversión de las 1.721 viviendas que todavía estaban en poder del fondo. A esa cantidad se sumaron en enero de 2023 otros 2,098 millones en concepto de intereses. En su recurso, la mercantil elevó a 220,3 millones la cantidad reclamada.  Según confirman fuentes jurídicas a elDiario.es, ese procedimiento está paralizado desde el pasado 8 de septiembre ante el compromiso de ambas partes de intentar llegar a un acuerdo extrajudicial. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo 7 de Madrid acordó la suspensión durante 60 días. El plazo ha expirado y el procedimiento sigue detenido mientras Encasa Cibeles y la Agencia de Vivienda Social —el anterior Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima)— tratan de cerrar una cifra que ponga fin a un litigio que se inició hace casi cuatro años.  Un portavoz de la Consejería de Vivienda de la Comunidad de Madrid afirma que el Gobierno autonómico "valorará" la posibilidad de llegar a "un acuerdo extrajudicial" tras la suspensión del procedimiento, cuya petición atribuyen a Encasa Cibeles. En todo caso, admiten que el plazo de suspensión "se entiende prorrogado salvo que alguna de las partes comunique al juzgado su deseo de continuar con el procedimiento por falta de acuerdo entre ambas". Y eso algo que, por el momento, no ha sucedido. Encasa Cibeles declinó hacer declaraciones. Venta de 3.000 viviendas en plena crisis El origen del pleito se remonta a 2013, cuando el Gobierno madrileño capitaneado entonces por Ignacio González (PP), despojó al antiguo Ivima de 2.935 viviendas, 3.084 garajes, 1.865 trasteros y 45 locales. Vendió todos estos inmuebles que eran de titularidad pública en un intento desesperado por lograr liquidez para la Administración en plena crisis. La sociedad de gestión Azora, que fue la adjudicataria; y el fondo de inversión Goldman Sachs, que financió la operación; pagaron 201 millones por quedarse con 32 promociones de viviendas situadas en varios emplazamientos de la región.  En los meses y años posteriores centenares de familias que pagaban alquileres sociales se vieron afectadas: su nuevo casero les dejaba en la calle o aprovechaba para encarecer considerablemente sus rentas. Muchos de los inquilinos acudieron a los tribunales que, uno tras otro, fueron fallando en contra la Comunidad de Madrid. El Tribunal Supremo cerró en diciembre de 2019 uno de esos pleitos y confirmó la nulidad de la venta de las 32 promociones. El Alto Tribunal declaró firme la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 29 de Madrid que, en 2018, había fallado que la venta no se justificó debidamente y que desde el Ejecutivo regional no se demostró que los inmuebles vendidos ya no eran necesarios para su fin: dotar de techo a las personas vulnerables que lo necesitan.  La batalla por la indemnización Encasa Cibeles, sociedad participada por Azora y Goldman Sachs, que ejerce como gestora del parque de viviendas, libra desde entonces una batalla en los tribunales para ser indemnizada. De las 2.935 viviendas sociales que se enajenaron, la justicia determinó que únicamente se debían devolver a la Comunidad 1.721, pues el resto ya no pertenecían al fondo porque las había vendido a terceros. Entonces, Encasa Cibeles reclamó 198,3 millones en concepto de "reclamación de daños y perjuicios". Esta petición no fue escuchada por el Gobierno de Díaz Ayuso, que la desestimó. El Ejecutivo regional fijó en los citados 107,7 millones la cuantía a recibir por la empresa en concepto de "restitución de prestaciones" por la reincorporación de los inmuebles al patrimonio de la Agencia de Vivienda Social. La resolución que fijaba ese montante fue recurrida por Encasa Cibeles dando lugar al procedimiento que ahora está paralizado.  La compañía dijo en ese momento que no compartía los "fundamentos y criterios utilizados" para determinar esa cantidad e impugnó la resolución ante los tribunales, al tiempo que elevó a 220,3 millones de euros la cantidad reclamada. Su motivación, según señaló la mercantil, no era económica, sino la creencia de que la vía administrativa no era la más adecuada para poner fin al litigio. Ahora, sin embargo, Encasa Cibeles y la Comunidad busca al margen de la justicia un acuerdo que ponga fin al litigio más de una década después de la venta de las 32 promociones de pisos públicos. 

elDiario.es
De la PAH a Desokupa: cómo la derecha ha utilizado la ocupación para cambiar el relato sobre el derecho a la vivienda https://www.eldiario.es/politica/pah-desokupa-derecha-utilizado-ocupacion-cambiar-relato-derecho-vivienda_1_10295133.html Laura Galaup #IVIMA-InstitutodelaViviendadeMadrid #LeyVivienda #Vivienda #Okupas
De la PAH a Desokupa: cómo la derecha ha utilizado la ocupación para cambiar el relato sobre el derecho a la vivienda

La imagen de hombres musculados, tatuados, con papeles en la mano y comunicándose de forma intimidante con una persona a través de un telefonillo, ha ido sustituyendo a las de familias empaquetando su casa la última noche en su domicilio antes de ser desahuciados a la mañana siguiente. Hubo una época en la que los portavoces de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) eran entrevistados constantemente para contar y actualizar la situación en la que se encontraban personas que estaban a punto de perder su vivienda. Hace más de una década de aquello. Estas coberturas se han ido diluyendo y desapareciendo, mientras los reportajes sobre ocupas han ido ganado presencia en la agenda mediática. Algunos programas de televisión, especialmente, los matinales, han destinado centenares de minutos a entrevistar a portavoces de empresas de desocupación y a retransmitir sus actuaciones. “Se hace una cobertura centrada en generar pánico moral”, apunta la periodista Lourdes García Molina, que ha analizado la presencia de la ocupación en los magacines de TVE y Telecinco. Enfocadas como noticias de sucesos, un reportero que cubre estos asuntos reconoce que los reportajes sobre ocupas “han pasado a ser muy recurrentes” en las escaletas de estos programas cuando no tienen “otra cosa” que contar. Antes de que irrumpiese la pandemia, y tras un pico en las estadísticas de condenas por usurpación, en estos programas ya no se sacaba a “la PAH en las imágenes de recurso”, sino que se utilizaban “imágenes de ocupación”, explica Víctor Palomo, abogado y portavoz del Sindicato de inquilinos e inquilinas de Madrid. Sitúa el punto de inflexión en 2019. En ese momento, “el sujeto que aparece como poder ciudadano” deja de ser la organización antidesahucios y, apunta, “pasa a ser Desokupa”. Aunque en los últimos años el número de compañías que se dedican al desalojo y a la desocupación han ido aumentando –solo hace falta realizar una búsqueda en Google para comprobarlo–, Desokupa es la que tiene mayor presencia ya no solo en los programas de televisión, también en las redes sociales. Al frente de esta compañía, que se constituyó en 2016, está el polémico Daniel Esteve. El más mediático de los miembros de estas brigadas de desocupación se ha dedicado durante años a difundir bulos y mensajes racistas en redes sociales, aparte de publicar datos personales, amenazar e intimidar a personas, como publicó elDiario.es. Unidas Podemos ya ha anunciado medidas para limitar el trabajo de estas compañías. El grupo confederal ha registrado en el Congreso una proposición de ley para perseguir a estas empresas mediante una reforma del Código Penal. La ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, aseguró que quieren impedir que las organizaciones desokupas “movidas por el ánimo de lucro, hostiguen, acosen, discriminen o intimiden a personas en situación de vulnerabilidad”. 38.269 desahucios en 2022 Alejados ya del foco informativo, los desahucios continúan suponiendo una incertidumbre diaria para miles de familias. En 2022 se registraron 38.269 lanzamientos, tal y como registran las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Según los últimos datos facilitados por el Ministerio del Interior, en 2021 se denunciaron ante la Policía, la Guardia Civil y los cuerpos autonómicos un total de 16.726 ocupaciones ilegales de inmuebles. Con un discurso sobre la vivienda orientado en torno a la ocupación y, azuzando un alarmismo apoyado por algunos programas de televisión, la derecha política ha hecho bandera de este asunto en su búsqueda de nuevos votantes. Para Vox los mensajes antiocupación son muy recurrentes en su agenda política. En la campaña electoral de 2021 en la Comunidad de Madrid, la líder de Vox Madrid, Rocío Monasterio, llegó a asegurar que los políticos son “cómplices” de que se puedan ocupar viviendas aprovechando esos minutos en los que los propietarios salen a hacer la compra al supermercado.  En Madrid, el ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso ha puesto en marcha un teléfono ‘antiokupas’ para hacer frente a este “fenómeno” que provoca –según explicó la Comunidad en su página web– “una gran preocupación social y una innegable sensación de inseguridad en la ciudadanía”. Los gobiernos de Murcia y Galicia tomaron la misma medida. Críticas a la Ley de Vivienda La Ley de Vivienda también ha sido objeto de críticas. PP, Vox y Ciudadanos cargaron contra el Gobierno de Pedro Sánchez y aseguraron que el Ejecutivo de coalición defiende a los ocupas y les pone una alfombra roja, a pesar de que la norma se limita a incluir un procedimiento de mediación en casos de desalojo de viviendas habituales de ocupantes en situación de vulnerabilidad económica y solo en inmuebles de grandes tenedores.  “Sánchez es una oportunidad fantástica para los 'okupas”, afirmó el portavoz de campaña del PP, Borja Sémper. La derecha ha optado por seguir ese camino en los debates que se produjeron en el Congreso y el Senado para sacar adelante la primera norma de la democracia que reconoce el derecho a la vivienda y que aspira a regular las subidas de precios en las zonas donde los alquileres están disparados. Con este discurso, la derecha “encuentra un hilo argumentativo” alrededor del que vertebrar su relato sobre la vivienda, reseña Palomo. Apunta, además, que PP, Vox y Ciudadanos estuvieron “huérfanos” en este debate hasta que no abrieron esta brecha porque congregaba “un gran apoyo” el argumento de que la vivienda tiene “una función social”. De esta forma, la administraciones tienen que "invertir menos en vivienda pública y proteger más la propiedad privada". Por ejemplo, en lugar de fomentar las oficinas municipales antidesahucios, se apuesta por oficinas o teléfonos 'antiokupas'. El abogado e investigador Manuel Gabarre considera que la irrupción de la ocupación como centro del debate mediático y político se produjo después de que Manuela Carmena y Ada Colau se hiciesen con las alcaldías, respectivamente, de Madrid y Barcelona. “El sector financiero vio que estaba perdiendo el discurso en el asunto de la vivienda y que eso había impactado en las principales alcaldías de España”, expone el letrado, que está realizando un doctorado sobre el derecho a la vivienda.  Aunque las elecciones municipales de 2015 no se celebraron durante los momentos de mayor actividad y seguimiento de la PAH, su resultado sí que demostró el impulso y la simpatía social que había acumulado esta organización. Colau, su portavoz más mediática, se hizo con la alcaldía de Barcelona con una formación de nueva creación. La PAH marcó el relato tras la crisis de 2008 Al grito de ‘Sí se puede’, activistas con monos verdes con las siglas de la PAH y lemas que abogaban por el derecho de la vivienda, la plataforma antidesahucios comenzó a ganar presencia social y mediática a partir de 2009. “Fueron los que actuaron primero en la crisis del 2008 y marcaron el relato en los temas de vivienda. Lograron convertirse en el significante de la lucha de los de abajo”, apunta Palomo. El “caldo de cultivo” en la época más activa de la PAH coincidió con uno de los peores picos que se vivió en nuestro país tras la crisis de la deuda que explotó en 2008. Durante aquella época, se alcanzó una tasa superior al 20% de paro, mientras se mantenían altos niveles de endeudamiento familiar, recuerda Gabarre. Por su labor al frente del movimiento antidesahucios, el Parlamento Europeo concedió a esta organización el Premio Ciudadano Europeo 2013. Esta decisión no fue bien acogida por el Partido Popular, que exigió su retirada al considerar a la PAH una “organización violenta”. “En aquel momento España estaba viviendo un drama”, recuerda Laura Barrio, portavoz de la Coordinadora de Vivienda de Madrid de la PAH. Lamenta, asimismo, que en ese momento el sistema financiero optase por “poner la alfombra roja a los fondos”, en lugar de “transformar el sistema de vivienda”. Miles de familias se quedaban diariamente en la calle. El desahucio no conllevaba únicamente la pérdida de su casa, los afectados arrastraban también la deuda hipotecaria. En 2012, los jueces de primera instancia contabilizaron 101.034 solicitudes de lanzamiento, de esa cifra, se ejecutaron 46.408. La labor de los activistas de la PAH saltó de la prensa nacional a la internacional. Fue en febrero de 2013 cuando Colau compareció por primera vez en una comisión del Congreso de los Diputados. Allí llamó “criminal” al vicesecretario general de la Asociación Española de la Banca (AEB), Javier Rodríguez Pellitero. Con este mensaje, que terminó disparando su popularidad, reprochó al portavoz de la banca su defensa del sistema hipotecario español.  La organización antidesahucios no solo articuló su actividad en la calle, también llevó a cabo medidas políticas que obtuvieron respaldo social. Casi un millón y medio de personas apoyaron en 2013 la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pedía la dación en pago retroactiva, la paralización de los desahucios y la posibilidad del alquiler social. Durante aquellos años, que coincidieron con el 15M, esta plataforma supo “representar” el “cabreo ciudadano” –indica Palomo– que se extendía por el país y logró poner el problema en la agenda mediática y política. Más de medio millón de desahucios en la última década Desde 2013 se han ejecutado en nuestro país más de medio millón de desahucios, Familias que han visto “cercenado su futuro” –apunta Barrio– a la vez que arrastraban una “deuda de por vida”. “Toda esa gente no ha desaparecido y no se ha hecho nada por ellos”, explica la portavoz de la Coordinadora de Vivienda. “Un sector de esos afectados ha hecho lo que ha podido. Ha tenido que ocupar porque había viviendas vacías y gente sin casa”, añade. Y culpa directamente a las administraciones por no abordar este asunto con “una transformación de las estructuras” ni con un enfoque de Derechos Humanos.  Con todo, Barrio sostiene que el relato de las empresas como la de Esteve busca “romper con el binomio ocupación-vulnerabilidad”. Defiende, además, que los propietarios que “contratan” a este tipo de compañías “son víctimas de un sistema que no es justo”. En esa misma línea, Palomo subraya que la palabra desahucio ha ido perdiendo simpatía social. Lo constata diariamente en los perfiles que tiene el Sindicato de Inquilinos en redes sociales. Se encuentran con muchas críticas en Twitter cuando publican casos de subidas abusivas realizadas por fondos buitres. “Sin pararse a leer la historia, se ponen a decir que la vivienda se tiene que pagar, que para vivir gratis que se vayan y que son unos caraduras”, reseña. El ‘boom’ de la ocupación en los medios y en la política ha llegado a crear diferentes categorías de ocupas. El término ‘inquiocupa’ se ha extendido en el relato. Hay decenas de titulares explicando que con esta palabra las empresas desokupas hacen referencia a aquellos inquilinos que entraron legalmente en una vivienda, han dejado de pagar el alquiler y continúan viviendo allí.  En estas coberturas “prima un enfoque de suceso criminal”, ligado a perspectivas centradas en el “conflicto”, el “interés humano” y la “moralidad”. Aún así, no se aprovechan estas informaciones “para abrir un debate que aborde las dificultades de acceso a la vivienda en España como un problema social de carácter estructural” o para analizar las dificultades de muchas familias para hacer frente a unos alquileres que se dispararon más de un 11% en 20 ciudades españolas entre 2015 y 2021. Estas son las conclusiones de Lourdes García tras analizar dos decenas de programas matinales emitidos por TVE y Telecinco en los meses de junio, julio y agosto de 2020. Su trabajo se ha publicado en la revista Dígitos, editada por un departamento de Comunicación de la Universidad de Valencia. Esteve vs. Colau “Es muy probable que te pase a ti". Este es el mensaje que se desprende en los reportajes analizados en esta investigación –apunta García–, "aunque los datos lo desacrediten". La estadística reflejó una tendencia al alza en este tipo de delitos en 2017, con 6.757 condenas por usurpación, un 260% más que en 2013, en plena crisis, cuando hubo 1.669. En los últimos años esta cifra se ha reducido, registrando 4.302 condenas en 2021. Por su parte, en ese mismo año se contabilizaron 230 sentencias que acreditaron un delito de allanamiento de morada, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En los programas de televisión analizados por García, no se dio en ningún momento voz a miembros de la PAH o del Sindicato de Inquilinos. Sin embargo, sí que se contó con el relato de las empresas de desocupación y, de hecho, se les identificó como “actores que resuelven de manera efectiva estas situaciones”. El líder de Desokupa ha aprovechado esta ola mediática para movilizarse en la última campaña electoral y cargar contra la figura que durante años representó la lucha por el derecho a la vivienda: Ada Colau.  Gráficos: Carmen Martínez

elDiario.es

La presidenta de la Junta Municipal del distrito de Villa de Vallecas celebraba este fin de semana el izado de la nueva bandera de España que se ha instalado en la glorieta de la calle Real de Arganda y Avenida de la Gavia, que une Santa Eugenia, el Ensanche de Vallecas y el casco histórico de Villa de Vallecas.

Dicho mástil y bandera se ha instalado tras la proposición del grupo parlamentario de Vox y los votos a favor de PP y Ciudadanos. Se estima que la instalación de dicha bandera ha supuesto un coste de 18.000 €.

Las vecinas y vecinos de Villa de Vallecas ven esta bandera, como un gesto de falso patriotismo, con el que se está intentando ocultar todos los problemas que llevan años sin resolverse en Villa de Vallecas.

El vecindario reclama a la Junta Municipal de Villa de Vallecas que se invierta el dinero en las dotaciones pendientes y que mejorarían realmente la vida de los ciudadanos:

● La Comunidad de Madrid lleva años atrasando la construcción de un segundo Centro de Salud en el distrito de Villa de Vallecas. En el Ensanche de Vallecas hay un solo centro de salud para atender a más de 52.000 personas (el doble de lo que dicta la ley). El solar en donde se construirá el centro de salud sigue siendo un páramo.

● Villa de Vallecas necesita un nuevo instituto público de educación secundaria. El distrito está plagado de colegios concertados con parcelas cedidas durante medio siglo para que hagan negocio con la educación. Villa de Vallecas tampoco cuenta con un centro público de Formación Profesional o una segunda Biblioteca.

● Cerraron un centro de especialidades y derivaron todas al Hospital Infanta Leonor, suponiendo el primer paso en la privatización del sistema público de salud en la Comunidad de Madrid.

● El Hospital Universitario Infanta Leonor solo dispone de un acceso tras 14 años, lo que perjudica seriamente la pronta atención de las urgencias médicas. Tras más de una década y una pandemia, no se ha acondicionado su tercera planta para habilitar un mayor número de camas. No hay plazas de parking gratuito y el entorno del hospital es un erial, sin zonas de descanso y sombras.

● Villa de Vallecas es uno de los distritos en los que los fondos buitres compraron de forma ilegal vivienda social del IVIMA. El gobierno del PP abandonó a su suerte a sus inquilinos, que tuvieron que luchar por sus derechos en los tribunales. Muchas de esas viviendas han terminado con casos de problemas de convivencia y degradación provocada por ocupaciones mafiosas, como los inmuebles del Embalse de El Vellón.

● Las familias de los residentes del Centro de Mayores y el Centro de Alzheimer Fundación Reina Sofía se quejan de graves problemas en la alimentación, las condiciones y cuidados de las personas mayores. Cerca de 200 empleados de la residencia reclaman a la empresa que gestiona el centro y la Comunidad de Madrid como responsable subsidiaria, que se abonen las pagas extras de Navidad, la subida del convenio (6,5% recogida desde principios de año en el convenio colectivo) y los atrasos correspondientes. El Centro de Mayores actualmente está sin cafetería, ni servicio de comidas.

● Una escuela infantil pública del Ensanche de Vallecas lleva tres semanas sin calefacción. Bebés de 0 a 3 años han terminado enfermos y algunas familias han decidido no llevar a sus hijos por el frío. Las familias han tenido que movilizarse por algo tan básico para que se tomen medidas y se solucione este problema.

● El Ayuntamiento de Madrid y la Junta Municipal de Villa de Vallecas están vetando y postergando cualquier de las medidas contra el incremento de residuos y las emisiones contaminantes de la Incineradora de Valdemingómez. Las asociaciones vecinales y diferentes organismos científicos están demostrando la contaminación del suelo y el vertido de cenizas toxicas a la intemperie con diferentes evidencias y pruebas científicas.

Pero... ¡¡¡POR SUERTE, TENEMOS UNA NUEVA BANDERA 🇪🇸😒!!! y nuestros representantes han lucido su 'patriotismo' con orgullo en este acto institucional.

Hoy, más que nunca, es importante recordar las versos de Antonio Machado:

“En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva.”

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