Para este #ViernesDeMitologíaGriega os traigo un mito que, aunque la única fuente que se ha encontrado es romana (Ovidio), es muy interesante por cómo refleja el concepto de #xenia, la hospitalidad griega.

#FilemónYBaucis

#Zeus y #Hermes, disfrazados de mendigos, llegaron a Frigia. Había una tormenta que ríete tú de las borrascas de estos días. Los dioses pidieron asilo en todas las casas y se les negó, menos un humilde matrimonio de ancianos: Filemón y Baucis.

Estos les dieron todo lo que tenían: encendieron el fuego, les pusieron un cubo de agua caliente para los pies, les dieron un colchón relleno de algas para que durmieran blanditos y les sirvieron la comida.

Pero algo extraño sucedía: la jarra de vino estaba siempre llena. El matrimonio se dio cuenta de que aquellos huéspedes no eran ni más ni menos que dioses. Por ello, decidieron sacrificarles un ganso, el único animal que tenían para comer. Pero éste huía y se refugiaba en el regazo de Zeus.

Finalmente, los dioses revelaron su identidad y pidieron a los ancianos que no hicieran nada al ganso. Zeus les agradeció su hospitalidad y les pidió que les acompañaran al monte.

Por el camino, el rey del Olimpo castigó a Frigia llevándoles una inundación. Desde la cima, vieron que no solamente su cabañita, se había salvado, sino que ahora es un hermoso templo.

En agradecimiento por su hospitalidad, Zeus les concedió un deseo a Filemón y Baucis: ser sacerdotes de ese tiempo y pasar sus últimos días juntos.

Cuando llegó el momento, el matrimonio, que estaba sentado ante el templo, empezó a transformarse en dos arbolitos. Mientras duraba la transformación, se despidieron y las ramitas de ambos árboles quedaron entrelazadas como en un hermoso abrazo.

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