Adelante Andalucía recurrirá el debate cara a cara entre Moreno y Montero que plantea RTVE
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Azcón, acorralado en el debate a ocho: siete partidos le acusan de mentir
Segunda fecha de debates del TSE ofreció mas fricciones entre candidaturas: Claudia Dobles tuvo que invertir más en defenderse
Claudia Dobles debió defender reclamos constantes sobre la promoción de las leyes de Empleo Público y antihuelgas, así como favorecimiento a patronos durante la pandemia, mientras que Fabricio Alvarado se vio co [...]
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Claudia Dobles debió defender reclamos constantes sobre la promoción de las leyes de Empleo Público y antihuelgas, así como favorecimiento a patronos durante la pandemia, mientras que Fabricio Alvarado se vio confrontado con la denuncia por presunto abuso sexual de persona menor de edad en su contra.
Costa Rica merece una campaña de altura
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Las declaraciones recientes de la candidata oficialista Laura Fernández, en las que llamó a “abolir” al Partido Liberación Nacional (PLN) en medio de la conmemoración de la Abolición del Ejército, vuelven a poner sobre la mesa un problema que lleva años desgastando a nuest [...]
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https://elmundo.cr/opinion/costa-rica-merece-una-campana-de-altura/
El PP no quiere que Guardiola debata en RTVE y pide ahora que otra persona vaya como "representante"
El candidato del PSC, Salvador Illa, ha hecho este martes en el debate de TV3 uno de los principales anuncios de su campaña. Cuando los aspirantes debatían sobre la seguridad, Illa ha anunciado que la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, será su consellera de Interior y que el major Josep Lluís Trapero será director general de los Mossos si llega a la presidencia. El candidato socialista había hecho de la seguridad una de sus prioridades en campaña aunque no ha sido hasta ahora que ha desvelado el equipo que que la dirigiría. El electorado catalán lleva casi dos semanas inmerso en una campaña electoral, pero en todo este tiempo ha tenido difícil hacer una idea de los acuerdos que pueden forjarse tras el 12 de mayo. El debate que han celebrado este martes los ocho principales candidatos en TV3 y Catalunya Ràdio tampoco ha aclarado qué política de alianzas priorizarán los aspirantes que están en cabeza, que según los sondeos son Salvador Illa y Carles Puigdemont, seguidos por Pere Aragonès. Los reproches y vetos cruzados amenazan con hacer imposible sumar la mayoría suficiente para que alguno de los presidenciables logren la investidura. El debate de de TV3 ha sido el último de los tres televisados que se han celebrado y que deja la carrera hacia el 12M en su recta final, con solo tres días más de campaña y la jornada de reflexión del sábado. La ley electoral impide desde este martes publicar nuevas encuestas en España, aunque algunos sondeos sortean la prohibición publicándose desde otros países. En los últimos días todos los estudios demoscópicos publicados sitúan al PSC en cabeza, seguido de Junts, que se sitúa en segundo lugar y con ERC en el tercero. El resto de partidos, representados por Ignacio Garriga (Vox), Laia Estrada (CUP), Jéssica Albiach (Comuns), Carlos Carrizosa (Ciudadanos) y Alejandro Fernández (PP), tampoco han mostrado adhesiones incondicionales, aunque algunos de ellos han mostrado sus preferencias. Albiach ha tendido la mano a todas las formaciones de izquierdas, mientras Estrada ha puesto condiciones para sumar en un bloque soberanista. Desde Junts, por su parte, han prometido que de ninguna forma pactarán con la ultraderecha independentista de Aliança Catalana. "Ni por activa ni por pasiva", ha dicho Rull Rull y Aragonès, aliados en el pasado, han chocado en diversas ocasiones. En una de ellas, el candidato de Junts ha invitado a ERC a “rehacer la unidad”, porque a su entender solo con el independentismo unido podrá retomarse el hilo del 1-O. Aragonès le ha respondido recordando que fue Junts quien abandonó el Govern y celebrando que la formación de Carles Puigdemont haya pasado "a practicar la negociación [con el PSOE] tras equipararla a una traición”. Illa también se ha encarado con Fernández, a quien ha reclamado que deje de referirse a él como "mentiroso". Pero que el candidato del PP se ha reafirmado, asegurando que Illa "juró y perjuró que no daría apoyo a los independentistas y a la amnistía”. "El PP ha instrumentalizado Catalunya para ganar votos en España y ha practicado la guerra sucia", ha reprochado Illa, que ha contrastado la gestión del procés de Mariano Rajoy con la actual. "Gobernando el PP en Madrid, aquí se vulneró la ley; gobernando los socialistas no se ha vulnerado", ha apostillado. En el lado de la derecha, en un contexto en el que las encuestas dibujan un empate entre PP y Vox, Fernández ha cargado contra la “mentira” de Garriga sobre la regularización de migrantes que se está debatiendo en el Congreso, pero que el candidato de la extrema derecha ha dado falsamente por hecha por el apoyo del PP. “La demagogia y el populismo no se pueden aceptar, ya está bien de tanta mentira”, ha zanjado Fernández. En el debate celebrado un día antes en La Sexta los candidatos ya habían dejado ver que la política de pactos sería uno de los temas más importantes tras el 12 de mayo, debido a los vetos cruzados. Además, como ha ocurrido en TV3, los partidos de izquierdas se intercambiaron en debates anteriores reproches, al tiempo que mostraban las distancias entre sus programas, lo que avanza que tampoco una alianza entre PSC, ERC y Comuns tampoco sería sencilla. Aragonès, criticado por la sequía La crisis climática y la sequía han centrado otro de los bloques, uno en el que los candidatos se han enzarzado com más vehemencia. CUP y Comuns han coincidido en acusar a Aragonès de favorecer al sector turístico durante los tres meses en los que ha estado decretado el estado de emergencia. "Ha habido restricciones para el campo, pero no para el turismo", ha protestado Albiach. Por su parte, Estrada ha definido la gestión del Govern como "cortoplacista" y ha considerado que se han "precipitado" al levantar este martes las restricciones de consumo de agua, sin haber impuesto freno al consumo de agua del turismo. “No tienen ni idea de gestionar el agua. Yo tampoco, pero al menos lo reconozco”, ha apuntado con socarronería el candidato del PP, que ha cargado también contra Illa al considerar que los gobiernos del PSC, que acabaron en 2010, tampoco fueron eficaces para prevenir la falta de agua. Illa ha considerado “arrogante” el comentario de Fernández, y ha lamentado los “bandazos” que, a su juicio, ha dado el Govern de Aragonès por apostar primero por el traslado de agua en barcos desde València para después decidirse por las desaladoras. Por su parte, Rull se ha posicionado con claridad a favor del proyecto del Hard Rock, en la localidad de Vila-Seca (Tarragona) y ha defendido que el complejo Hard Rock es "un proyecto que pretende reforzar el sector turístico" y que será "un gran centro de convenciones y de turismo familiar" en el sur de Europa.
Érase una vez una democracia tan nueva que al presidente se le felicitaba por ser el primer electo que convocaba unas elecciones y una televisión tan antigua que en la imagen que se emitía aparecían las cámaras y los monitores del plató. Hace exactamente 40 años TV3 celebró su primer debate electoral, entre los candidatos a las elecciones del 22 de abril del 84. Un espectáculo televisivo que hoy resulta tosco, farragoso de ver y con formas en desuso, pero donde la mayoría de los temas que se tocan están de sorprendente actualidad en la campaña de 2024. Para quien no lo viviera o no haya seguido el devenir de la política catalana, aquí va un spoiler: al debate de TV3 de aquel año le siguió una campaña de mucha polarización entre el PSC de Raimon Obiols i el president aspirante a la reelección, Jordi Pujol, que acabó decantando a favor del segundo con una mayoría absoluta amplísima. Pujol arrasó en prácticamente todas las comarcas de Catalunya y solo quedó segundo en dos, el Baix Llobregat y el Vallès Occidental, además pisando los talones al socialismo. ¿Cuánto tuvo que ver aquel primer debate televisivo con la instauración de una hegemonía de CiU que duraría dos décadas? No es fácil de responder a eso porque no hay datos de audiencia de aquel día. Se sabe que la media de TV3 entonces rondaba el 34%, que esa noche pudo ser mucho mayor, aunque las crónicas del día nos alertan de que la contienda, moderada por el entonces director de La Vanguardia, competía contra una película de Rita Hayworth y el programa de entrevistas de Mercedes Milà. En un ochentero plató de TV3, televisión que solo llevaba emitiendo de forma regular cuatro meses y que aún no utilizaba los repetidores estatales de forma legal, se dieron cita los candidatos que se entendía que iban a rascar algo. Estaban los ya citados Pujol y Obiols, pero también Antoni Gutiérrez por el PSUC, Heribert Barrera por ERC y Eduard Bueno por la recién estrenada Alianza Popular. Antes de comenzar el debate, pero en las propias instalaciones de la televisión catalana, Pujol se afeitó y el legendario 'Guti' se pidió un whisky. El discurso con el que el líder de CiU se metió al bolsillo al electorado anteponía la estabilidad a todo. "Cuidado porque la estabilidad muchas veces es esterilidad", le advierte Gutiérrez. "Cuando no hay imaginación, no se es capaz de dar un nuevo impulso a la Generalitat y se puede decepcionar a un pueblo que ha esperado mucho tiempo su autogobierno", afirma el candidato del PSUC, con una clara vocación de representar una izquierda nacional catalana. Catalunya acababa de cerrar aquel año la primera legislatura democrática, en la que Jordi Pujol no había tenido mayoría absoluta. Había practicado una geometría variable, apoyándose a veces en la UCD que después se transformaría en Alianza Popular, a veces en la ERC de Heribert Barrera, que tenía la presidencia del Parlament, e incluso las menos veces en el PSC. La legislatura había sido movida, sobre todo por la primera parte del escándalo de Banca Catalana, cuando en verano del 1982 el grupo financiero y empresarial de Pujol había naufragado. Pero, para las elecciones de 1984 el tema estaba superado o, al menos, los contendientes hablaron poco. Quizás porque no sería hasta pasadas las elecciones cuando la Fiscalía se querelló contra Pujol. Catalunya, 40 años en círculos Algunas temáticas que tocan los seis hombres allá congregados –todo hombres, sí, y la única mujer que aparece asistiendo al moderador con los tiempos ni siquiera es presentada– sorprenden por los paralelismos que establecen con el presente. Uno de los grandes temas es la relación entre Catalunya y España, aunque en ningún caso desde un punto de vista independentista, opción por la que no aboga, al menos de forma nítida, ni el candidato de ERC. "El Estatut no se está cumpliendo", se queja Barrera, que indica que el autogobierno sufre porque hay traspasos tanto de servicios como económicos que no se han completado. "Hace falta negociar de Gobierno a Gobierno, no a través de grupos parlamentarios", asegura el líder de ERC, que recuerda a Pere Aragonès reclamando a Carles Puigdemont que se siente en su mesa de diálogo con el Ejecutivo de Pedro Sánchez. "Lo que dice el señor Barrera es compartido, pero la defensa del autogobierno no es una abstracción, sino que debe llenarse de contenido", afirma 'Guti', con una frase que no cuesta leer con la voz de Jéssica Albiach. A lo largo del debate el líder del PSUC abogará en varias ocasiones por una Catalunya "corresponsable de la gobernabilidad en España", otro clásico de las izquierdas no independentistas. Pero cuidado, porque "Catalunya es algo más que Convergència", replica Bueno. Y a continuación inaugura una de las más genuinas tradiciones del PP, cuando acusa al partido de Pujol y al PSC de parecerse demasiado, por coincidir en algunas votaciones tanto en Madrid como en Catalunya. En una mesa llena de ceniceros, Pujol templa los ánimos y recuerda que ellos han defendido el autogobierno incluso llevando leyes del PSOE al Constitucional, como la LOAPA, iniciativa "que no ha tenido apoyo ni del PSC ni de AP". Y a continuación, el president se queja de que unas veces le acusan de que le falta firmeza ante Madrid y, otras, de que contribuye a la crispación y el enfrentamiento. "Pues ni lo uno ni lo otro", se desmarca Pujol del llamado "barro", que, por boca de Pedro Sánchez, se ha convertido en la palabra estrella de la campaña catalana 40 años después. Si las relaciones con el Estado aparecen, como no iba a hacerlo la salud del catalán. Heribert Barrera está preocupado porque el escritor Rafael Sánchez Ferlosio acababa de generar un escándalo tras proclamar que a la lengua catalana le quedaba medio siglo de vida. "La oficialidad del catalán no ha llegado a las comisarías ni a la Justicia", inquiere Barrera a Obiols, igual que recuerda Aragonès a Illa 40 años después cada vez que tiene ocasión. "El catalán es la lengua propia y ha estado marginada", asegura Pujol. "Debemos garantizar que Catalunya sea un solo pueblo –toma clásico–, pero tenemos que ir adelante sin que esto provoque rechazo ni traumas, por tanto teniendo en cuenta las particularidades de la sociedad catalana". Las buenas palabras están muy bien, responde Gutiérrez, pero "ha faltado dinero para la normalización lingüística". Algo que Obiols remata recordando todas las publicaciones en catalán que han desaparecido o pasan por momentos económicos delicados. Todo ello, cabe destacar, en un debate en el que no se oye ni una sola palabra de castellano en dos horas y media. ¿Eje social o nacional? Tras aquellos primeros cuatro años de Pujol, hace falta un nuevo Govern. Así lo creen Obiols, Gutierrez y, de forma más tímida, deja entrever Barrera. ¿Tenían previsto montar un tripartito en 1984? El resultado electoral cerrará el paso a toda posibilidad, pero no será por falta de ofrecimientos. "En Catalunya existe una mayoría de izquierda, de progreso. Yo desearía que ERC en el futuro se pueda sumar a esa mayoría de izquierdas, después de verle apoyar a una mayoría conservadora. He seguido últimamente las declaraciones del señor Barrera y creo que sería posible", afirma Obiols. Y Barrera lo confirma: "Nosotros deseamos hablar con todas las fuerzas de progreso". ¿Hay boda? No todavía. Tanto ERC como el PSUC exigen al PSC que mire hacia la izquierda y hacia el catalanismo. "El PSOE gobierna en el Estado, que empiece a notarse", pide Barrera, mientras el 'Guti' acusa a Obiols de tener "un pensamiento recóndito" por no concretar las medidas sobre las que piensa asentar un gobierno de izquierdas en Catalunya. En algunos momentos parece que Antoni Gutiérrez se ha teletransportado directamente de 2024, por ejemplo cuando pide una política de reindustrialización de Catalunya o cuando acusa al Govern de no haber hecho nada por el campo. Solo le falta pedir más desaladoras y mostrar su apoyo a Palestina para encajar en una listas de los comuns. Pero igual de actual suena Bueno cuando le dice a Pujol que el departamento que ha tenido más trabajo en su Govern es el de "propaganda y prensa", a lo que le sigue la acusación de que se ha gastado mucho en políticas superfluas, que 40 años después se han convertido en el célebre tema de los "chiringuitos y embajadas". ¿Quién quiere españolizar el debate? Una de las tácticas más visibles de Jordi Pujol en aquel primer debate televisado es presentarse como una especie de intermediario o incluso de contrapaso de los intereses de Catalunya respecto al gobierno central, que dirigía Felipe González con una mayoría absoluta. "Dijeron que crearían 800.000 empleos; no se ha hecho. Dijeron que generarían mayor estabilidad; mentira. Seguridad ciudadana; hay menos. Sus ministros se pelean. Nos bloquean el traspaso del INEM y del agua", enumera Pujol leyendo un largo listado de agravios. Hasta que el president asegura que eso es culpa del "PSOE-PSC", momento en el que Obiols le da el alto. "No es lo mismo, señor Pujol", le dice, recordando que el partido socialista de Catalunya es diferente del Obrero Español, tiene personalidad propia y opiniones con su propio matiz. Pero Obiols va a más y, como Carles Puigdemont en 2024, se queja de que se esté intentando españolizar el debate. "Aquí estamos hablando de la gestión que ha hecho usted, señor Pujol, no la que ha hecho el Gobierno del PSOE que tocará hacer en el año 1986", le espeta. El 'Guti' tercia considerando que Catalunya "ha perdido peso en la influencia en la política española", algo que habría que revertir porque "nuestra identidad nacional también se define dependiendo de la influencia que tengamos en la política española". Y hasta Heribet Barrera está de acuerdo en que Catalunya debe "hacerse respetar" en el Estado. El líder de ERC, exiliado en su juventud, también propone utilizar el artículo 150.2 de la Constitución para ganar más competencias. Que es, paradójicamente, el mismo que propondrá su compañera de partido, Marta Rovira, en el año 2014 para celebrar un referéndum acordado. Al menos desde 1984 se puede decir que la política en Catalunya parece condenada a dar vueltas. Los temas y los argumentos se parecen como gotas de agua. Pero si hace 40 años todo el mundo tenía la esperanza de poder convencer al de al lado, en 2024 ya solo se habla para la propia parroquia y ningún candidato parece tener incentivos para escuchar al otro.
EiTB ha organizado el segundo debate televisado en la campaña. Y solamente 24 horas después del primero en TVE. Dos novedades. La primera, se ha hecho en euskera, en ETB1. Será el único en lengua vasca. Y, la segunda, ha sido el estreno de Imanol Pradales y Pello Otxandiano, de PNV y EH Bildu, los dos favoritos a ganar las elecciones del 21 de abril. De hecho, solamente el socialista Eneko Andueza ha jugado lo que en la NBA llaman 'back to back'. Será también el único que esté en todos los debates que faltan. Otro detalle: Vox ha renunciado a participar a pesar de tener derecho por su representación en el Parlamento Vasco. ETB2, la emisora pública en castellano, ha contraprogramado a ETB 1 con otro debate, en este caso el de su 'reality' estrella, 'El Conquis'. Pradales, el sucesor de Iñigo Urkullu, ya había concedido algunas entrevistas en televisión desde que fue proclamado. También a ETB1. Sin embargo, ha parecido arrancar nervioso, leyendo sus notas y defendiendo la colaboración "público-privativa", en vez de "público-privada", aunque luego ha terminado más cómodo. Durante el debate, ha jugueteado con un Pilot azul con el que escribía en su cuaderno. Otxandiano se ha hecho acompañar de una tableta. En los planos generales se le veía hacer 'scroll' en ella. Pradales, Otxandiano y Andueza han comparecido con un estilo similar: sin corbata, camisa blanca y chaqueta. La diferencia estaba en la solapa: Pradales no llevaba nada, Otxandiano un pin con el escudo de Euskal Herria y Andueza ojales rojos, como el color de su partido. El debate ha empezado con economía. El PNV, en menos de 40 segundos, ha mencionado dos veces la colaboración público-privada. En el mismo lapso brevísimo de tiempo, Andeka Larrea, de Sumar, ha citado también dos veces los hitos de la gestión de Yolanda Díaz en el Gobierno central. Otxandiano ha hecho publicidad de su web, Pello.eus, donde cuelga propuestas. Laura Garrido ha representado al PP. Acumula trienios como portavoz de su formación en 'euskera' y ha puesto "Andalucía y Madrid" como espejos de buena gestión. Entre los participantes, Miren Gorrotxategi es la única que repite de 2020. Entonces su coalición era Elkarrekin Podemos-IU y ahora es Elkarrekin Podemos Alianza Verde. Ha intentado que Pradales hablase del macroproyecto de nuevo Guggenheim en Urdaibai que va en su programa y que él defendió y financió en la Diputación de Bizkaia pero el aspirante del PNV ha orillado la pregunta y se ha puesto a hablar de biocombustibles. Después, Osakidetza. "No está bien", ha diagnosticado Otxandiano. "Es nuestra prioridad", ha respondido Pradales, que ha enumerado promesas de mejora: atención en ambulatorios en 48 horas, bajar la lista de esperar quirúrgica a 50 días e invertir 1.200 millones en infraestructras. Garrido, que también acumula trienios como portavoz en la comisión de Sanidad, ha criticado duramente al PNV por prometer lo que no ha hecho hasta ahora. "Lo siento. Pero se lo tengo que decir así", ha afirmado. ¿Y el Estatuto? Euskadi tiene el nivel de autogobierno más alto de Europa, ha subrayado Andueza. Gorrotxategi -con razón- ha recordado que ha sido la única que en toda la legislatura ha planteado la reapertura de la ponencia parlamentaria para reforma el Estatuto. No tuvo éxito. "Somos una nación", ha resumido Sumar. Ni PNV ni EH Bildu han formulado propuestas independentistas, aunque Andueza ha lanzado dos veces la pregunta directamente a Otxandiano, que se ha quedado en el "derecho a decidir" y en un acuerdo "confederal" con España. Todo lo más, Otxandiano ha dicho que él y Pradales son "independentistas" aunque tienen "los pies en el suelo". Pradales no ha comentado nada y, en otro turno, ha entrado al cuerpo a cuerpo con Otxandiano al acusarle de presentar un programa muy negativo para el país en áreas como la Ertzaintza, el tercer sector o las deducciones de vivienda. Al borde de la medianoche, los candidatos han entrado a hablar de pactos. "Creo que la alianza de PNV y PSE-EE no da estabilidad al país. Cuando hay debates de calado surgen discrepancias. Fiscalidad, vivienda, educación, euskera, autogobierno, ... No se han puesto de acuerdo ni con los descuentos del transporte. Es un intento de blindar los intereses partidistas de ambos", ha despachado Otxandiano. Ni Andueza ni Pradales han defendido su matrimonio especialmente. El PP también ha atacado esa coalición aunque Garrido ha terminado recordando que en Vitoria y en Gipuzkoa, en 2023, acabaron apoyando ese aparente mal menor como alternativa a la coalición abertzale. El PSE-EE ha introducido un elemento de utilidad para los votantes a su izquierda, que tienen dos papeletas: ellos son "decisivos" y Sumar y Elkarrekin Podemos Alianza Verde no lo son. También ha recordado que ganaron las últimas elecciones celebradas, las generales de julio. Gorrotxategi ha vuelto a lanzar una pregunta al aire: Euskadi vota históricamente mayoritariamente a fuerzas de la izquierda pero, salvo por el trienio de Patxi López, siempre ha tenido lehendakaris del PNV. Pradales ha usado su minuto de oro para pedir el voto para dejar esta frase: "Hemos aprendido de nuestros errores".
No son muchas las oportunidades que tiene Ana Pontón, la candidata del BNG a la presidencia de la Xunta, de aparecer en la TVG. Al menos, sin que la vinculen con ETA. Una de ellas es la que le proporciona en campaña el plan de cobertura, avalado por la Junta Electoral, para que la entrevisten una única vez en estos quince días. Pues bien, esa entrevista se estaba emitiendo justo al mismo tiempo que el debate de RTVE. Podría ser una casualidad si no fuese porque la fecha y la hora del cara a cara ya estaban fijadas cuando se presentó el plan. Aún así, la cadena autonómica se negó a cambiarlo. Cosas que pasan. Por tanto, si alguien tenía un motivo para no acudir a la invitación realizada por la corporación estatal a las tres fuerzas con representación parlamentaria -PP, BNG y PSOE- era la nacionalista. Sin embargo, el que faltó fue el aspirante del PP, Alfonso Rueda. "Lamentamos que rechazase confrontar y que no nombrase un sustituto", dijo ya en la presentación el moderador, Xabier Fortes, antes de zanjar: "Juzguen ustedes". Fortes pretendió comenzar hablando de modelo energético, pero los candidatos, los presentes, no quisieron dejar escapar la espantada. "Hoy, el candidato ausente no le da plantón a TVE, a mí o al señor Besteiro, sino a la ciudadanía gallega", aseguró Pontón tras mostrarse "encantada" de asistir a la cita. "Tengo que entender que, cuando no se tienen proyectos y la gestión es difícil de defender, es mucho más fácil escapar de los debates". La nacionalista insistió en algo que ha venido repitiendo en los últimos días, que hace cuatro años el PP escondía sus siglas y ahora "esconde a su candidato" quien, a su vez, también "debe de tener algo que esconder". En términos similares se manifestó el candidato socialista. "Notarán que aquí falta un candidato, el candidato ausente. Ahí radica el principal problema de este país: un gobierno ausente, que se esconde, o bien porque oculta algo o porque no tiene nada que decir". Y como estaba ausente, algo que recordaron en cada intervención, quedaron sin respuesta todas las preguntas y críticas relacionadas con lo sucedido durante los 15 años de gobierno del PP, una gestión "absolutamente nefasta", según Besteiro, que provocó la pérdida de peso industrial pero también la desaparición de las cajas de ahorro o del Banco Pastor. Esa "huida" de Rueda impidió que explicase, como señaló Pontón, "que se triplicase la deuda mientras se recortaba en sanidad y educación". A Rueda, sus rivales no querían preguntarle sólo por el pasado. A la nacionalista le hubiese gustado recordarle en persona que no le lleva la contraria a Javier Milei, el presidente argentino que amenaza a las empresas mixtas pesqueras con capital gallego, ni tampoco a Isabel Díaz Ayuso, aunque la presidente de la Comunidad de Madrid "no quiere que se haga el AVE Vigo-Porto-Lisboa". Ayuso pasará en Galicia los últimos días de campaña. El jueves coincidirá en Vigo con Pontón. "Candidato ausente", "candidato ausente", "candidato ausente..." La fórmula se repitió una y otra vez con cada tema a lo largo de los cuatro bloques: crítica a la gestión del PP y a la ausencia de su candidato antes de presentar sus propuestas para mejorar la situación. Pontón, como en TVG, ya en modo presidenta; Besteiro, sacando pecho de los aciertos del Gobierno de Madrid. La interacción entre los posibles socios fue mínima y de guante blanco. Una buena muestra la dejaron las alusiones sobre la factura de la luz. Si Besteiro presumía de que en dos años prácticamente se había reducido a la mitad gracias a la excepción ibérica, Pontón recogía el guante para explicar que su propuesta de tarifa propia, "para que sea más barata donde se produce y compense los costes ambientales y sociales" no era, en realidad, más que una "excepción gallega". Los dos habían colocado su mensaje y la cosa no fue a más. Tampoco el modelo lingüístico fue un problema. Fortes intentó "apretar" en el último bloque, el de los pactos. "Ha habido muchas referencias al candidato ausente pero pocas a las diferencias entre ustedes", incidió al preguntar cómo sería un gobierno alternativo al PP. "Cómo cambió el cuento, señor Fortes", contestó un sonriente Besteiro. "Si nos preguntan esto hace un mes, nadie diría que se iba a producir un cambio y ahora se vislumbra, se toca". "Un gobierno no es bueno o malo en función del numero de partidos, y la mejor muestra es el gobierno monopartito del candidato ausente que nos está dejando una Galicia peor", arrancó Pontón, disparando a la línea de flotación de uno de los mantras del PP, al que trató de "absolutista". "Si la ciudadanía apuesta por eso (una coalición), me sentiré encantada y estaré orgullosa de ser la presidenta de un gobierno que represente la pluralidad"; o, en palabras de Besteiro, "un gobierno progresista que no impida el cambio". Las diferencias que Fortes buscaba acabaron redundando casi en complementariedad. "Soy socialista y no nacionalista y eso me lleva a una forma de entender a Galicia, quiero mirar más hacia fuera que hacia dentro". "Lo que Galicia necesita es una presidenta con las manos libres para defender la agenda gallega sin subordinación al centralismo", replicó Pontón. Besteiro retrucó con una de sus obsesiones: la necesidad de mayor "ambición", por eso él considera que "más que libres", lo que hacen falta son "manos llenas"."Moito rifar non quixeron" ("No quisieron discutir mucho"), sintetizó el moderador, dándose por vencido, antes de las intervenciones de cierre.