Sobre la fetichización e infantilización de la rabia femenina.
Hay una violencia sutil y particular en robarle significado a la rabia de la mujer.
El mecanismo requiere: infantilizar nuestra emoción, fetichizarla (especialmente en mujeres latinas) y despolitizarla.
La rabia pasa a ser un berrinche casi adorable, un meme de un gato con cejas de pega. O una niña o una mascota. "qué mona estás cuando te enfadas".
El segundo paso que afecta, sobre todo, a las mujeres racializadas, es sexualizar nuestro enfado. La latina es "fogosa" "picante" "temperamental". La indignación legítima de la mujer pasa a ser un rasgo exótico y erótico, la rabia se convierte en un espectáculo de gusto del consumidor.
Por último, roban el contenido político. MIentras un hombre enfadado es respetado, es temido, muestra carácter; nosotras solo somos dramáticas, histéricas, emocionales. Nuestro enfado se convierte en una caricatura que no puede, ni debe, ser tenido en cuenta.
Para empezar, tenemos que nombrar esta realidad para que nuestra rabia vuelva a ser nuestra, no un juguete en las manos equivocadas. Ni dulce, ni adorable, ni sexy. Es mía, es nuestra y es una emoción, que desgraciadamente, suele ser el resultado de un mundo que es violento y es injusto. Pero en cualquier caso, independientemente de si la causa legitima o no la emoción, no debe pasar por un filtro patriarcal que la invalide como principio.