Abuelo de Ane. Leo, cocino, escucho ópera, veo series, cuido mis plantas y emborrono papeles. El resto del tiempo, jubilado
Instagram: @pmadariaga54
Abuelo de Ane. Leo, cocino, escucho ópera, veo series, cuido mis plantas y emborrono papeles. El resto del tiempo, jubilado
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“La mayoría, por muy importante que pueda ser para un gobierno democrático, no debería ser utilizada en modo alguno como criterio de aceptabilidad científica”
(Roger Penrose: “El Camino a la Realidad”)
La realidad, la cruda fría y estéril realidad, era que no vivíamos en un mundo de coches autónomos, drones repartiendo paquetes, pagos con BTC, metaversos virtuales y colonias en Marte. La utopía libertariana de los oligarcas de Silicon Valley era una ilusión, una sombra, una ficción, que el mayor bien es pequeño, que todo en la vida es sueño, y los sueños sueños son.
11/
Espantada de inversores. Espantada de anunciantes. Las stonks de las grandes empresas tecnológicas perdiendo el 50, 60 y 70% de su otrora infladísimo valor YTD.
El futuro había llegado, y vaya por dios, debajo de todo el estiercol no había ningún unicornio.
10/
Lo que pasó a continuación es lo que pasa siempre desde que en el mundo existen los esquemas Ponzi: el colapso de Terra/Luna, la debacle de bitcoin, el corralito de FTX, los NFT perdiendo el 98% de su valor. Miles de grandes y pequeños (especialmente pequeños) inversores arruinados, fortunas gargantuélicas aniquiladas de la noche a la mañana. Lo que no habían conseguido Juicero o Theranos lo había hecho lo crypto.
Algo hizo "crack" en Silicon Valley.
9/
Y primero fue el bitcoin subiendo como la espuma. Y los NFTs. Y las DAO. Y la web3. Y los metaversos. Y las stablecoins. Y las shitcoins. Y un código QR rebotando por la pantalla durante el descanso de la Super Bowl.
Y en aquel momento, aquel glorioso momento en el que la luna parecía al alcance de los dedos, los Ícaros de Silicon Valley descubrieron que sus alas eran de cera y se estaban fundiendo.
8/