Una cosa del proceso creativo es que "hacer" puede ser menos estimulante que "planear".
Y mucha procastinación viene de creer que "planeando", estás haciendo.
Por ejemplo, planeas hacer un proyecto y estás muy ilusionado.
Luego te pones a hacerlo de veras y esa ilusión desaparece.
¿Qué haces?
Te pones a planear un nuevo proyecto.
O, por ejemplo, te convences de que necesitas un material/equipo nuevo para realizar tu trabajo creativo.
Y en lugar de hacer tu trabajo, emprendes una búsqueda consumista, que no es más que emocionarte con otro plan.
O, en lugar de trabajar, te pones a planear cómo lo rentabilizarás/capitalizarás, sin haberlo terminado todavía.
Yo empiezo a distinguir bien cuando estoy avanzando con un proyecto creativo porque esa ilusión tan estimulante del "planeo" desaparece y lo que me queda es una mucho más sosegada y moderada voluntad de llevar a cabo un esfuerzo que solo encuentra su recompensa en el mismo momento en que se hace.


