"¿Su arma? La imaginación, los universos paralelos, las realidades intermedias, los seres feéricos, las hadas, las brujas, los gnomos, los ángeles, los espíritus viajeros, las almas de sus muertos. El establecimiento suele oponer la razón a la imaginación, o cree que la razón es la verdadera inteligencia. Por eso admiramos a los que les va bien en matemáticas, en ciencias, a los que tienen una gran capacidad de abstracción o a los que juegan ajedrez...
La razón sin imaginación solo es una repetición de fórmulas. Lo interesante de la ciencia está en su fuerza creativa, en su capacidad de innovación. Neil Armstrong pudo pisar la luna porque antes habían llegado a ella Julio Verne, H. G. Wells y Tintín. Por eso siempre he considerado un error iniciar a alguien en la lectura por medio de argumentos inocuos: que da cultura, que mejora la ortografía, que nos hace críticos, que estimula otros aprendizajes...
Me parece, más bien, que la literatura pertenece a las artes mágicas, a los secretos dionisiacos por medio de los cuales los adeptos...
Ingresamos en un libro para encarnar en otros individuos, para meternos dentro de ellos y vivir sus vidas. Salimos de nosotros mismos en un proceso extático y luego poseemos los cuerpos de soldados que están en el fragor de la batalla, de prostitutas que esconden amores prohibidos, de asesinos que son buscados por toda la ciudad, de sacerdotes atormentados, de héroes, de místicos, de traidores, de seres de todos los pelambres que están esperando entre las páginas que nosotros nos atrevamos a invadirlos...
Leemos para ser judíos, musulmanes, hindúes, ateos, cristianos, budistas. Leemos para ser europeos, africanos, chinos, maoríes, mexicanos, zulúes, inuit. Después, cuando regresamos a nuestros cuerpos y nuestras propias psiques, algo ha sucedido, ya no somos los mismos. El viaje nos ha enriquecido. Un lector es un ser anfibio, un vampiro que se alimenta de otros, un caníbal...
La literatura es la pócima mágica, el alucinógeno escondido entre las otras sustancias..."
— Mario Mendoza Zambrano: Leer es resistir
Ayer fue el último día de clases y como es un Grado en Información y Documentación relacionado con bibliotecas y la lectura, se me ocurrió recomendar a la clase 3 libros a modo de regalo: Leer es resistir, de Mario Mendoza, fue uno de ellos.