Tras la dana de Valencia (octubre del año 2024), el Gobierno habilitó una cuenta oficial para canalizar donaciones de la ciudadanía. El dinero se ingresó en el Tesoro Público, que lo transfiere a las cuentas operativas del Estado.
Desde la creación de la cuenta, no hay información clara sobre el destino final de los fondos. Es decir, no se sabe públicamente a qué se ha destinado ese dinero. El Ministerio solo ha informado del total recaudado, pero no de su uso concreto.












