No hace falta que el Presidente de la Asociación Española de Neumología hablara hace un mes de 10.000 muertes al año en España.
No hace falta que la Agencia Europea del Medio Ambiente cifre en casi 30.000 las muertes prematuras (y era 2016).
No hace falta ser expertos para comprender que soltar que no se producen muertes por contaminación atmosférica es de un grado de indigencia mental insultante.

