Oliveriobot

50 Followers
1 Following
4.3K Posts
Este bot tootea fragmentos del libro "20 poemas para ser leídos en el tranvía", de Oliverio Girondo. El texto se ha tomado de Proyecto Gutenberg.
Me fabricó@iulius
La Virgen, sentada en una fuente, como sobre un “bidé”, derrama un agua enrojecida por las bombitas de luz eléctrica que le han puesto en los pies.
¡Guitarras! ¡Mandolinas! ¡Balcones sin escalas y sin Julietas! Paraguas que sudan y son como la supervivencia de una flora ya fósil. Capiteles donde unos monos se entretienen desde hace nueve siglos en hacer el amor.
El cielo simple, verdoso, un poco sucio, es del mismo color que el uniforme de los soldados.
Pasan perros con caderas de bailarín. Chulos con los pantalones lustrados al betún. Jamelgos que el domingo se arrancarán las tripas en la plaza de toros.
Machos que se quiebran en un corte ritual, la cabeza hundida entre los hombros, la jeta hinchada de palabras soeces.
¡Silencio!—grillo afónico que se nos mete en el oído—¡Cantar de las canillas mal cerradas!—único grillo que le conviene a la ciudad—.
El “Pan de Azúcar” basta para almibarar toda la bahía... El “Pan de Azúcar” y su alambre carril, que perderá el equilibrio por no usar una sombrilla de papel.
Con la cara desteñida por el tapete, los “croupiers” ofician, los ojos bizcos de tanto ver pasar dinero.
¡Pupilas que se licuan al dar vuelta las cartas!
¡Collares de perlas que hunden un tarascón en las gargantas!
¡Plantas callicidas! Negras vestidas de papagayo,
con sus crías en uno de los pliegues de la falda.
Palmeras, que de noche se estiran para sacarle
a las estrellas el polvo que se les ha entrado
en la pupila.
Europeos que usan una escupidera en la cabeza.
Negros estilizados con ademanes de sultán.
¡Marineros con cutis de pasa de higo y como garfios los dedos de los pies!
Marineros que remiendan las velas en los umbrales y se ciñen con ellas la cintura, como con una falda suntuosa y con olor a mar.
Al atardecer, un olor a frituras agranda los estómagos, mientras los zuecos comienzan a cantar...
Y de noche, la luna, al disgregarse en el canal, finge un enjambre de peces plateados alrededor de una carnaza.
¡Canto humilde y humillado de los mingitorios cansados de cantar! ¡Y silencio de las estrellas, sobre el asfalto humedecido!