Trabajé durante unos meses de mantenimiento en un hospital. Es un hospital privado con concierto con la Xunta de Galicia. La enfriadora que se encargaba de enfriar la máquina de resonancia dejó de funcionar y para no estropear la máquina se activó el protocolo de emergencia, que consiste en hacer circular agua de la red por la máquina para a continuación tirarla por el alcantarillado. Cuando me fui ya llevaban casi tres meses tirando agua.
También los SAE que deberían entrar en caso de que faltara la luz en los quirófanos, para mantener los respiradores y otras máquinas críticas durante un par de minutos hasta que entraran los generadores no funcionaban, con lo cual mas te valía rezar para que no faltara la luz. Ah, y los termostatos que regulaban la temperatura de los quirófanos no funcionaban, había que regular a ojo según las indicaciones del cirujano.
Tengo un par de anécdotas más, pero se haría largo.
Maravillas de la sanidad privada.
Empresa: Hospital de Fátima (Vithas), Vigo