Ana Ordás

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"Cuando la literatura se convierte en juego: entrevista a Looping Games": https://www.biblogtecarios.es/anaordas/entrevista-looping-games-literatura-juegos-mesa/

Hoy publico en @biblogtecarias una entrevista a Ferran Renalías, autor de juegos de mesa y editor en Looping Games, editorial especializada en juegos con fuerte componente temático.

¿A quién veo este fin de semana en InterOcio para jugar?

Qué pueden hacer las instituciones democráticas europeas para defenderse de X

La Comisión Europea anunció este lunes que va a abrir una investigación para ver si X, la plataforma de violencia sexual y criptonegocios anteriormente conocida como Twitter, incumplió el Reglamento de Servicios Digitales (DSA). Lo que le hace sospechar es que X ha permitido que su IA generativa cree tres millones de imágenes de mujeres e infancias sexualizadas. A veces, la Comisión Europea abre investigaciones; y a veces, incluso, pone multas: en diciembre, multó al juguete de Elon Musk con 120 millones de euros por saltarse la DSA. Esa vez fue por facilitar suplantación de identidad y estafas varias. Entonces, Musk pidió la abolición de la Unión Europea y Marco Rubio también bufó.

Europa puede seguir investigando y dejando caer algunas multas, pero años de regulaciones europeas (y de multas) no parece que nos estén sirviendo para atajar el problema: usamos infraestructura crítica para el periodismo y la comunicación política que está en manos de gente que quiere acabar con nuestras democracias.

Lo clava Thiago Ferrer (@tferrer), que lleva tiempo clamando al cielo en El País: «Cada día que pasa en el que las instituciones legitiman X con su presencia es un día más en el que Musk tiene éxito en su empresa antieuropeísta. Ya no hay tiempo que perder. Si queremos la supervivencia de la Unión, si queremos seguir defendiendo un proyecto de paz, prosperidad, democracia, tolerancia y libertad, que sea en el terreno donde pongamos nosotros las normas. Vayámonos de X. Todos. Ahora».

Está claro que lo más complicado de irse es saber a dónde. Queremos tener espacios digitales de comunicación y socialización rápidos y eficaces y, en ese sentido, reemplazar X puede sonar complicado. Pero quizá no lo sea tanto. Es, sobre todo, cuestión de voluntad política.

Ningún gigante público nos va a salvar

«Como las redes sociales comerciales son una mierda, vamos a hacer redes sociales públicas». Es una ideaca que de vez en cuando se le ocurre a algún político, desde Jeremy Corbyn hasta Odón Elorza (PSOE). En Corea del Norte lo hicieron. En Etiopía lo empezaron. En otros países lo intentaron promoviendo iniciativas de empresas nacionales, como en Uzbekistán, Irán o Turquía. Como es de suponer, sale mal.

Y, de hecho, está bien que salga mal: como estamos aprendiendo a base de muchos golpes, es muy problemático que una sola entidad pueda decidir qué ocurre en un lugar donde se concentra una parte importante del debate social y político. Tanto si quien tiene el poder es un señor multimillonario, como si depende de una entidad gubernamental, la concentración de poder plantea demasiados riesgos. Nadie es infalible. Es más, en un contexto en el que hay gobiernos en manos de líderes neofascistas, o en riesgo de que ocurra, apostar por esta posibilidad parece temerario.

Lo bueno es que la solución ya está inventada: desde que comenzó a diseñarse internet, se tuvo en cuenta que una red descentralizada sería mucho más robusta y haría posible una gobernanza más justa. Por eso, se diseñaron tecnologías que permiten que nos conectemos desde diversos puntos sin depender de un actor único. Si internet llegó a extenderse por prácticamente todo el mundo, fue porque se optó por el uso de estándares y protocolos que no dependen de ninguna empresa sino que cualquiera puede usar. (Después llegaron las big tech y fueron re-centralizando para controlar el negocio, pero esa es otra historia, la que nos ha traído hasta este problemón).

Protocolos aún vigentes y funcionales como el HTTP o el SMTP permiten que todo el mundo pueda tener su web o su cuenta de correo, configurando su propio servidor o contratándole el servicio a millones de empresas que lo ofrecen. Incluso entidades públicas, o asociaciones ciudadanas, o chavales geeks con tiempo libre y ganas, pueden hacer sus propias webs y sus propios servidores de correo. Como esos protocolos son mantenidos por entidades transnacionales sin ánimo de lucro, y su propiedad intelectual se ha liberado, no puede venir ningún multimillonario a imponer que lo usemos como a él le dé la gana.

Resulta que tenemos un protocolo de esos para redes sociales. Se llama ActivityPub y es lo que permite que funcione el fediverso, que es un ecosistema de redes sociales federadas e interoperables entre sí. Lo que estos palabros quieren decir es que, si tienes una cuenta en el fediverso, puedes seguir e interactuar con cuentas en todos los demás servidores que estén conectados a este sistema. Y el software que se usa para construir plataformas sociales en el fediverso es libre, aka open source, que es ese software que todo el mundo puede usar, copiar y modificar a gusto.

Esta cantidad de libertad es fantástica por varios motivos: nadie está atado a ningún servidor, si no te gusta cómo lo está gestionando quien lo haya creado (o comprado) puedes mudarte a otro y llevarte tus contactos (amigues, followers) sin más drama; si quieres añadir nuevas funcionalidades, o crear tu propio software para conectar a este invento, solo tienes que saber programar (no hay ninguna big tech que pueda impedírtelo); puede haber un montón de entidades diversas dedicándose a construir el fediverso, y ajustándolo a requisitos, normas sociales o legales y preferencias diversas.

Creo con esta explicación queda claro qué es lo que deberían hacer las instituciones democráticas europeas: impulsar el fediverso.

Cómo puede la Unión Europea apoyar el fediverso

La semana pasada, 40 eurodiputades firmaron una carta en la que le pedían a Ursula von der Leyen que la Comisión Europea comience a apoyar alternativas europeas a X. No especificaban cómo, así que aquí estoy yo para dar ideas.

Resulta que el proyecto del fediverso más conocido es europeo. Se llama Mastodon (si ya lo conoces bien, perdona la turra). Es un software para hacer plataformas de microblogging, o sea, algo muy parecido a lo que es técnicamente X. Lo hace una empresa alemana sin ánimo de lucro, que vive gracias a donaciones y a algunas subvenciones (está a punto de trasladarse a Bélgica para convertirse en una asociación internacional sin ánimo de lucro, una figura legal que lo blinda todavía más ante intentos de control por parte de millonarios). Esta organización también mantiene un servidor, mastodon.social, en el que cualquiera puede abrirse una cuenta y experimentar el fediverso. Ya funciona, es usable, es fácil, es bonito.

Hay algunos otros actores dentro del fediverso que también viven de donaciones y subvenciones, y hay otros muchos más que trabajan voluntariamente, por activismo, o que están buscando distintas fuentes de financiación.

La primera de mis propuestas ya la ves venir. Voy con todas.

Financiar el desarrollo de software para el fediverso. Mastodon ya funciona, sí, pero obviamente podría ser mejor. También se pueden desarrollar otros tipos de plataformas, adaptaciones y funcionalidades que respondan a necesidades de distintos públicos, mejorar el protocolo ActivityPub para que permita interoperar más y mejor… Hay mucho que se podría hacer, es software libre que cumpliría el principio de «public money, public code», y estamos hablando de inversiones relativamente pequeñas para la escala que maneja la UE. Por orientar, Mastodon tuvo en 2024 un presupuesto total de 774.000 euros. ¿Te imaginas lo que podría hacerse con unos cuantos milloncitos?

Incentivar que el sistema científico público se involucre (más) en este desarrollo. Hay una red gigante de universidades y centros de investigación que tendría mucho que aportar. Salir del esquema de soltar pasta a startups y explorar formas de colaboración más capilares y resilientes tendría mucho sentido en un ecosistema descentralizado y que, a diferencia de otras apuestas tecnológicas que se están haciendo a bombo y platillo, no requiere inversiones descomunales (sí, IA, te estoy mirando a ti).

Implementar servidores del fediverso de titularidad pública. Ya existen algunos: lo tiene la Comisión Europea, y también el Supervisor Europeo de Protección de Datos; hay uno que aglutina entidades públicas ligadas al Parlamento alemán, otro para instituciones del estado alemán de Schleswig-Holstein y otro para entidades públicas de Países Bajos; más cerca, el de la Universitat Jaume I de Castelló. Pero tendría que haber muchos más. No puedo entender que Moncloa o ministerios españoles no hayan creado todavía los suyos, con lo que le gusta a Pedro Sánchez hacer declaraciones sexys contra “la tecnocasta”. Los ejemplos que estoy poniendo son servidores (o instancias, son dos maneras de llamar a lo mismo) que alojan solamente cuentas oficiales de cada organismo, pero podría irse más allá: sería útil crear espacio público digital. Esto es, abrir servidores donde se permita a la ciudadanía abrirse sus cuentas, al menos a segmentos de la ciudadanía que tengan alguna relación con cada organismo, como por ejemplo hacen las universidades cuando dan cuentas de correo electrónico a profesorado y alumnado.

Utilizar el fediverso de manera consistente para la comunicación. No se trata solo de que el departamento de informática abra las cuentas, claro. Hay que poner a los gabinetes de redes sociales a crear contenidos y estrategias para ellas. Aquí puede estar la clave: que las instituciones públicas, y los líderes políticos, publiquen contenido relevante y frecuente en el fediverso hará que sea más conocido y atractivo para muchas personas.

Aplicar la regulación sin que les tiemble el pulso, y mejorarla. He dicho que la regulación no nos salvará, si la tomamos como vía única, pero obviamente sí que contribuye. La gente de EDRi (red europea de organizaciones de derechos digitales) lleva años dando la vara en Bruselas con esto, así que me limito a enlazar su último comunicado.

Un cambio que también opera a escala pequeña

Es altamente probable que tú, que estás leyendo esto, no seas Ursula von der Leyen. Ni Pedro Sánchez, ni nadie con capacidad de diseñar políticas públicas a alto nivel. Pero insisto: las redes descentralizadas se construyen desde multitud de nodos, con multitud de acciones y roles, y todo esfuerzo suma. Si trabajas en una biblioteca o en una universidad, tienes alguna responsabilidad en el ayuntamiento de tu pueblo, programas en un centro cultural, formas parte del gabinete de prensa de una empresa pública… hay tareas para todos los tamaños y gustos. Por ejemplo…

Abrir una cuenta en Mastodon. Mantenerla requiere muy poco trabajo, sobre todo si ya estás creando contenidos para X o Bluesky, o cualquier formato de texto breve. Es solo un corta y pega, y hasta puedes utilizar herramientas como Buffer, que te permiten programar contenidos para estas tres redes a la vez. (Obviamente, sería mejor si pudieras dedicarle tiempo a crear comunidad y dialogar con personas, pero, como ya he dicho, en el caso de las instituciones públicas, solamente estar ya es una gran empuje).

Organizar charlas, talleres, laboratorios ciudadanos, hackatones… Sobre cómo abrirse una cuenta en Mastodon, sobre la internet libre como concepto, para mejorar el software o la documentación existente… en fin, todo lo que contribuya a promover la reflexión, el aprendizaje y la colaboración en este ámbito. Si hay gente que lo hace en espacios autogestionados (ejemplos 1, 2 y 3), ¿por qué no vas a hacerlo tú desde el salón de actos de tu institución?

Abrir un servidor para tu institución. Igual que tenéis una web. Infraestructura digital básica. Es barato: depende mucho de cuántas cuentas quieras albergar, pero estamos hablando de una magnitud de decenas o centenas de euros. O miles si te vienes muy arriba y quieres darles cuentas a todo tu pueblo. Hay empresas que lo ofrecen como servicio. La propia Mastodon es quien sirve a la Comisión Europea, pero si quieres un nivel más local, en Catalunya tienes Maadix; en Euskal Herria, te puede orientar Talaios; en Portugal, Masto.host, etc.

Documentar lo que estás haciendo para ayudar a otras a hacerlo. Sabemos que innovar desde lo público tiene sus complicaciones. Que hay escollos burocráticos, leyes interminables, protocolos laberínticos. También hay una máxima en el software libre: nadie debería tener que resolver un problema que ya ha sido resuelto. Y, por eso, se documenta todo en abierto. Si has dado con una fórmula, cuéntala.

Si tienes dudas sobre cómo funciona el fediverso, o si quieres empezar con algo de todo esto, pero por lo que sea se te hace bola, pregúntame. De verdad, aquí está mi contacto. Formo parte de Vámonos juntas, un proyecto de gente que lleva un año facilitando la migración al fediverso. Tenemos algunas experiencias, y red de personas que tienen ganas de echar manos (y capacidad de derivar a soluciones profesionales, también). Por preguntar no pierdes nada.

Por ahora, acabo citando a Arnau Monterde, director de Innovació Democràtica de l’Ajuntament de Barcelona, que de esto sabe mucho: «No podemos hacer toda la revolución digital de un día para otro porque es imposible y más con las capacidades que tenemos. Debemos hacerlo viendo cuáles son aquellos sectores estratégicos y aquellas tecnologías estratégicas que nos pueden, con poco esfuerzo, liberar mucho. Y después, desde aquí iremos atacando otros. Pero necesitamos victorias que nos ayuden a abrir camino con alternativas que compiten al mismo nivel con las tecnologías privativas». Yo creo que el señor Musk nos está señalando claramente una oportunidad. ¿Vamos?

Tengo dos post-datas, que ya os veo venir.

La primera es un elefante que quizá algunas personas verán en esta habitación. Se llama Bluesky. Hace un año y medio escribí sobre por qué no me parece una buena alternativa (si lo que estamos buscando es soberanía tecnológica europea). Lo que pone en el enlace sigue vigente, pero han pasado cosas, hay algunos datos nuevos. Dudo si es cansino volver a escribir comparativamente; si a alguien le interesa, me pongo a ello.

La segunda es un disclaimer: este texto se ha redactado obviando que la democracia liberal europea tiene sus problemillas, y que vivimos en un mundo en el que las entidades transnacionales no siempre pueden parar a los multimillonarios. Lo acepto. Solo digo que, en situaciones de emergencia, hay que echar mano de todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance.

Desde ABADIB, entidad miembro de FESABID, se ha publicado un comunicado en el que se manifiesta una repulsa firme a la moción presentada por VOX sobre el análisis de los fondos de las #bibliotecas municipales de Palma.

El comunicado defiende:
- El ejercicio técnico y profesional de las bibliotecas, conforme a la normativa vigente.
- El rechazo a la injerencia política y a la instrumentalización del sector bibliotecario.

Comunicado: https://www.abadib.es/repulsa-a-la-mocio-presentada-per-vox/

#NoCensuraEnBibliotecas

¿De qué sirve ser considerado uno de los pueblos más bonitos de España si no se cuidan los servicios públicos y no se atiende debidamente a su comunidad?

La #biblioteca de Tejada de Canarias sigue cerrada!

https://fed.brid.gy/r/https://bsky.app/profile/did:plc:fgyqhyzac2trj3f7jyi2wzdf/post/3mccff7d5ls27

Asociación de Bibliotecarios/as y Documentalistas de Canarias (@bydcanarias.bsky.social)

❌La Biblioteca de Tejeda sigue cerrada. No se trata de una incidencia puntual, sino de una situación prolongada en el tiempo. Es el único municipio de Gran Canaria sin una biblioteca pública operativa. 👉Exigimos su apertura inmediata en condiciones adecuadas.

Bluesky Social
Si no sois ni capaces de salir de Twitter, vamos a ser capaces de parar el fascismo...
#TalDíaComoHoy en 1904, se le concede la patente de «The Landlord’s Game» a Elizabeth Magie. Charles Darrow le robó la idea y patentó una adaptación (el Monopoly). Ella ganó $500 con su juego. Él se hizo rico. Para más inri, su juego era una crítica anticapitalista. 🖌 @[email protected]
@teclista quizá todo eso que comentas, que es imprescindible para esas conversaciones, sea más fácil con personas sin un vínculo emocional. Y para que ocurra con otras personas es verdad que se necesitan lugares públicos que fomenten el encuentro. Plazas, calles, bibliotecas, polideportivos,....
@teclista no sé. Llevo todas las fiestas en espacios donde nadie piensa como yo y no va tanto de compartir espacios con gente diferente sino con gente que sepa dialogar con respeto. Yo ahora solo quiero meterme en mi burbuja y salir de esta tristeza que me da escuchar cosas horribles a gente que quiero.