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Católico Apostólico Romano
Asesor, Consultor & Analista Político
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Si Irán resiste, el imperio sanguinario se desgasta Por Nicolas Schamne | PBA - PORTAL BUENOS AIRES
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La verdad incómoda es esta: si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, el costo estratégico lo pagará Washington y no Teherán. No se trata de simpatías religiosas ni de afinidades culturales. Se trata de geopolítica pura. Cuando un gobierno apuesta a la guerra como mecanismo de supervivencia política, el tiempo deja de ser un aliado y se convierte en su juez más severo. Eso ocurrió en Vietnam y dejó una marca indeleble en la política exterior de Estados Unidos. La historia no se repite, pero rima. Israel logró forzar una escalada bajo la conducción de Benjamin Netanyahu. Sin embargo, una guerra larga no fortalece necesariamente al liderazgo que la impulsa. Al contrario: expone fracturas internas, tensiona la economía, radicaliza debates y erosiona la legitimidad. Ninguna sociedad tolera indefinidamente la sensación de ser carne de cañón de decisiones tomadas lejos del frente. Y nuestro presidente de la republica Argentina Javier Milei nos quiere llevar a esta guerra en medio oriente.... El desgaste interno. Cuanto más se extienda el conflicto, más visible será el divorcio entre la dirigencia política y la ciudadanía movilizada. La guerra es un espejo cruel: refleja quién asume riesgos y quién se resguarda. La trampa para Washington. Un involucramiento directo en territorio iraní abriría un escenario de guerra asimétrica prolongada. Irán no es un actor improvisado; posee capacidad militar, profundidad territorial y alianzas regionales. La experiencia en Vietnam demostró que la superioridad tecnológica no garantiza victoria cuando el adversario pelea en su propio suelo y convierte el tiempo en su arma principal. El tablero global. Una intervención extensa debilitaría la posición estadounidense frente a competidores estratégicos como Rusia y, sobre todo, China. En geopolítica, cada frente abierto es una oportunidad para el adversario. El poder se mide tanto por la fuerza como por la capacidad de sostenerla sin fracturarse. La metáfora es clara: el imperio puede ser un gigante blindado, pero si decide correr una maratón en terreno ajeno, el blindaje pesa. Y el peso agota. Desde una mirada latinoamericana y nacional, el mensaje es evidente: el mundo está transitando una transición de poder. Las guerras prolongadas aceleran ese desplazamiento. Si Irán resiste, no necesita conquistar nada; le basta con sostenerse. En la era del desgaste, resistir es vencer. La pregunta no es quién dispara primero. La pregunta es quién soporta más tiempo bajo presión. Y en esa dimensión, la historia reciente ofrece una advertencia que Washington haría bien en no subestimar. Por Nicolas Schamne https://www.atom.bio/schamnenicolas