Quince mujeres de Qalqilya fueron arrestadas en una sola noche; la mayoría eran esposas de presos liberados.
Este patrón de arrestos, basado en lazos familiares, constituye un castigo colectivo prohibido por el Cuarto Convenio de Ginebra.
Además, el arresto sin cargos ni juicio justo representa una clara violación de las garantías fundamentales del derecho internacional.


































