No es el estado de alarma, es la excepcionalidad rampante de nuestra derecha
Ayer fue un día triste o al menos yo lo sentí así. Aunque a nadie le cogió por sorpresa, la declaración de un nuevo estado de alarma fue la constatación de que hemos dilapidado el esfuerzo colectivo con el que se logró frenar la primera ola. Observen el plural, tanto para lo positivo como para lo ne