Nushka🏳‍🌈

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About meI'm a bisexual cis woman from Spain. I'm a progressist in favour of socialised healthcare, pensions, unemployment insurance and public services. I support feminism, LGBT+ activism and ethnic minorities. I stand against religious pundits, fascism and bigot
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Hoy es un día como otro cualquiera para recordar que:

En Alien y Tiburón los malos somos nosotros y el capitalismo.
En Star Wars el imperio son literalmente los nazis. Y son los malos.
En Godzilla y King Kong los malos somos nosotros (chorprecha!), la energía nuclear y la destrucción del medio ambiente.
En los Goonies los malos... somos nosotros! Y el capitalismo. Quieren derribar un barrio para hacer campos de golf y un centro comercial.

Por si luego os dicen que ahora es todo woke y antes no pasaba.

Reciclar metales o destrozar montañas: Galicia y La Mancha contra el lobby minero de las tierras raras

Por Javier H. Rodríguez
https://www.elsaltodiario.com/mineria/reciclar-metales-devastar-montanas-lucha-galicia-mancha-lobby-minero

Reciclar metales o destrozar montañas: Galicia y La Mancha contra el lobby minero de las tierras raras

Bruselas presiona a los Estados de la UE para elaborar un plan de reservas de minerales en sus territorios mientras agita una lucha social recurrente en los dos únicos lugares donde hay registros y que cuentan con un alto valor ecológico.

www.elsaltodiario.com
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De qué buen humor me pone esta noticia: El gobierno de España se pone serio con proteger los acuíferos:

P.D. El mapa es una maravilla, os podéis perder en él. Espero volver a ver un artículo dentro de 5 años con el mismo mapa y que digan como gracias a que se han tomado medidas se ha recuperado parte de estos acuífero.

https://www.eldiario.es/sociedad/espana-sale-rescate-acuiferos-planea-limitar-actividad-superficie_1_9959480.html

España sale al rescate de los acuíferos y planea limitar la actividad en su superficie

El 99% del agua dulce del planeta está bajo tierra. “Un recurso esencial para la vida”, describe la ONU. Pero en España el uso intensivo de los acuíferos ha hecho que el 46% estén en mal estado debido a la sobreexplotación y la contaminación. Por eso el Estado se ve obligado a activar un plan de salvamento: restringir la actividad en la superficie para proteger ese tesoro interior. El Ministerio de Transición Ecológica acaba de perfilar su Plan de Acción sobre las masas de agua subterráneas cuya función, establece, “es esencial, ya que sostiene los ríos y ecosistemas asociados, apoya la agricultura, abastece un gran número de poblaciones y hace frente a los efectos del cambio climático”. El objetivo es atajar los daños que afectan a las masas subterráneas, básicamente consecuencia del “aprovechamiento intensivo” que arrancó a finales de los años 60 del siglo XX. Dicho de otra manera: acuíferos esquilmados porque se saca más agua de lo sostenible y acuíferos contaminados por los vertidos químicos generados por el regadío y la ganadería industrial (los purines) como puede rastrearse en el mapa realizado por Datadista para Greenpeace. “La urgencia de actuar sobre las aguas subterráneas es muy alta”, alerta la directora ejecutiva de la Fundación Nueva Cultura del Agua, Julia Martínez. Esta doctora en Biología subraya también que hay que apuntar “al origen de los problemas: sobreexplotación y contaminación, en buena parte originados por la creciente presión agraria”. Martínez ve en el plan "un buen diagnóstico al que acudir que resume mucha información que estaba disgregada" con mejoras a la hora de profundizar en el conocimiento sobre los acuíferos y del seguimiento de su situación. En España las aguas subterráneas fueron consideradas una propiedad privada hasta 1985, el origen de un descontrol que ha hecho que, en muchas partes, los particulares hayan acumulado derechos para sacar agua “muy superiores al recurso disponible”. Así que la “extracción intensiva y continuada” ha esquilmado acuíferos, evidencia el documento del Gobierno. Cada año, alrededor del 23% del agua consumida se bombea desde el subsuelo como puede apreciarse en el gráfico. Pero hay lugares donde se rebasa por mucho ese porcentaje. Dejando a un lado las islas (que tienen una idiosincrasia propia), en la demarcación del Júcar supone el 47% –en esa zona, solo en 2020, el Gobierno tuvo que firmar la declaración de “en riesgo” de seis acuíferos–. En el Guadiana están en el 29% –allí ya en 2014 y 2015 se declararon en riesgo hasta nueve masas de agua que todavía no se han recuperado–. En el Guadalquivir, el consumo de acuíferos representa el 30% del total. En las Cuencas Mediterráneas Andaluzas el 44% y en Catalunya el 40%. “Los índices de explotación altos” de los acuíferos terminan por afectar “en muchos casos a masas de agua superficial y ecosistemas dependientes”, describen en Transición Ecológica. Julia Martínez avisa de que la sobrexplotación “ya está afectando al abastecimiento humano de un número creciente de poblaciones pequeñas y núcleos rurales”. Además, añade, también seca los ríos: “En los mediterráneos, buena parte de las aportaciones a los cursos fluviales proceden de masas subterráneas por lo que la sobreexplotación de acuíferos, especialmente en las cabeceras, termina trasladándose a las aportaciones superficiales”. Menos agua. “Hay que prestar especial atención a las aguas subterráneas, al ser reservas estratégicas y aún muy desconocidas”, comenta Julio Barea, responsable de Consumo y Biodiversidad de Greenpeace. Barea insiste en que España debería “reducir la vulnerabilidad al riesgo de sequía, aminorando la cantidad total de agua consumida, fundamentalmente por el regadío”. Y demanda que “se cierren el más de un millón de pozos ilegales repartidos por toda la geografía”. Al sobreexplotar acuíferos y reducir su volumen, las masas subterráneas situadas cerca de la costa ven cómo les invade agua marina y convierte el líquido en inservible. A esto se le llama intrusión marina –además empeorada por la subida del nivel del mar derivada del cambio climático–. "Basta de un 2% a 3% de agua marina mezclada con agua dulce para hacerla inútil para la mayoría de usos", describen los técnicos. En el área mediterránea española hay 95 masas de agua subterránea y 56 han tenido este problema.   Y a eso se le suma que la crisis climática disminuye la recarga de estos almacenes líquidos subterráneos. Los primeros avisos concretos sobre esto aparecieron ya antes del año 2000. En 2011, el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) realizó un estudio para el Gobierno en el que, a pesar de “la incertidumbre”, reflejaba un descenso generalizado en toda España. En 2017 revisó su análisis y volvió a concluir que la recarga de los acuíferos será menor –con variaciones según los escenarios más o menos halagüeños–. Vertidos al agua Al mismo tiempo que se extrae más agua de lo posible, se están contaminando los acuíferos al llegarles los desechos químicos de los fertilizantes y pesticidas o los restos ganaderos. “30 años después de la promulgación de la directiva europea sobre la contaminación por nitratos, el problema, aunque estancado en muchos casos, está lejos de resolverse”, admite el Ejecutivo. Y es "el mayor reto de las masas de agua subterránea” para cumplir con las obligaciones ambientales. En España, las comunidades autónomas que alcanzan los valores más altos de nitratos son: Catalunya, Aragón, Comunitat Valenciana, Baleares y la Región de Murcia. El Ministerio prevé en este plan que, para 2024, habrá aumentado en un 50% (50.000 km2) la superficie declarada como vulnerable por vertidos de nitraros lo que obligará –dice–, entre otras cosas, a que los gobiernos autonómicos implementen las directrices marcadas por las autoridades del agua, se declaren acuíferos en riesgo, se marque un máximo de nitratos que pueden llegar a estos y que se limiten o no autoricen actividades en su entorno. Sin embargo, Julia Martínez cree que se aguarda demasiado antes de incidir sobre el problema de la contaminación. "Hasta que no se llega al nivel de nitratos máximo que contempla la ley no se activan muchas medidas. No se hace antes de manera preventiva y los acuíferos tienen tal inercia que entonces ya es muy difícil –si se puede– revertir la situación. Y además obliga a invertir muchísimo dinero". Los perímetros Dentro de las medidas que recoge el plan, el documento considera como “herramienta esencial” trazar perímetros de protección en torno a los acuíferos. Se trata de “un área en la que, de forma graduada, se restringen o prohíben actividades potencialmente contaminantes, o en su caso captaciones o extracciones”, describe la estrategia. Una especie de zona protegida donde queden legalmente limitadas las actividades que suponen las dos principales agresiones que dañan las aguas subterráneas. Esta figura de zona protegida no es un invento de 2023. Existe desde la ley de Aguas de 1985 y su posterior remodelación de 2001. A pesar de ello, la medida “no ha sido exitosa en el pasado, salvo escasas excepciones, y su activación para los próximos años es uno de los retos que afronta este Plan de Acción”. Para ello debe retocarse el Reglamento del Dominio Público Hidráulico para que haya un procedimiento de declaración y dotar a los perímetros de fuerza legal.   La directora de de la Fundación Nueva Cultura del Agua recuerda que estos perímetros "ya son una obligación legal" y esperaría que el documento del Ejecutivo aclarara mejor "cuándo y cómo se van a resolver los problemas que, como reconoce, han impedido que se pongan en marcha". ––––––––––––– Defender el periodismo elDiario.es se financia con las cuotas de 60.000 socios y socias que nos apoyan. Gracias a ellos, podemos escribir artículos como éste y que todos los lectores –también quienes no pueden pagar– accedan a nuestra información. Pero te pedimos que pienses por un momento en nuestra situación. A diferencia de otros medios, nosotros no cerramos nuestro periodismo. Y eso hace que nos cueste mucho más que a otros medios convencer a los lectores de la necesidad de pagar. 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La cuarta parte de Madrid es un coto privado de la Casa Real: El Pardo, 16.000 hectáreas cerradas al público

Una valla de 66 kilómetros cerca más de 160 kilómetros cuadrados de la capital, un espacio natural de gran riqueza medioambiental para uso exclusivo de la Corona sin que apenas haya debate sobre su apertura a la ciudadanía https://www.eldiario.es/madrid/somos/cuarta-parte-madrid-coto-privado-casa-real-pardo-16-000-hectareas-cerradas-publico_1_9954718.html

La cuarta parte de Madrid es un coto privado de la Casa Real: El Pardo, 16.000 hectáreas cerradas al público

¿Qué pasaría si una valla prohibiera el acceso a más de la mitad de los distritos de Madrid? Que no estuviese permitida la entrada a Tetuán, Chamberí, Centro, Arganzuela o Retiro. Tampoco a Moratalaz, Puente de Vallecas, Usera, Carabanchel, Villaverde y Villa de Vallecas. Una extensión similar a la suma de las zonas anteriores está restringida para madrileños y visitantes desde hace tres siglos. Se trata del Monte de El Pardo, pulmón verde de la capital con más de 16.000 hectáreas de bosque mediterráneo. 160 kilómetros cuadrados que suponen el 26,4% del territorio de la capital. Un tesoro medioambiental rodeado por una cerca de más de 66 kilómetros y férreamente controlado por Patrimonio Nacional al tratarse de una posesión ligada a la Corona. Este espacio natural cuenta solo con 900 hectáreas de acceso libre. Corresponden fundamentalmente a los núcleos residenciales de El Pardo y Mingorrubio. El resto del terreno –más de 15.000 hectáreas– es de uso exclusivo de la familia real: un privilegio que tiene su origen en el inmenso cazadero real que instauró Enrique III de Castilla en el siglo XV. La riqueza de su fauna explica esta decisión en un momento en el que Madrid no era un enclave tan primordial. Que la ciudad se convirtiese después en capital es uno de los motivos por los cuales fue ganando en importancia y perdiendo en accesibilidad. Carlos I mandó edificar el Palacio de El Pardo, que sí es visitable, en el siglo XVI. Fernando VI ordenó edificar el muro que cercó El Pardo en 1750, aislando definitivamente la zona. Posteriormente, Carlos III la reformó de la mano de su arquitecto de referencia, Francesco Sabatini. La Monarquía disponía así a su antojo de un paraíso natural a ocho kilómetros de la Puerta del Sol, mucho antes de que Franco convirtiese el Palacio en su residencia oficial y de que Madrid anexionase El Pardo a su término municipal en 1951. El rey emérito recuperó el Palacio de la Zarzuela, situado en medio del enclave vallado, como residencia real en 1962 y lo mantuvo con la llegada de la democracia. Pese a que la oficial sigue siendo el Palacio Real, tanto Juan Carlos I como Felipe VI han preferido el aislamiento de un área vetada a la ciudadanía. Una restricción que con el paso de las décadas ha ido levantándose de otros puntos de la ciudad con un origen vinculado a la monarquía. Edificado en 1630, El Retiro no permitió la entrada al público hasta 1767, bajo el reinado de Carlos III. En 1868 se convirtió en parque urbano dependiente del Ayuntamiento de Madrid. Más tiempo tuvo que pasar en el caso de la Casa de Campo. Inaugurada en 1561, no quedó constituida como espacio público hasta 1931, después de la instauración de la Segunda República. Ni siquiera en esta etapa se abrió El Pardo: se incorporó al Patrimonio de la República y se destinó a uso residencial de su Presidente (Azaña se convertiría en un gran valedor de la preservación natural del enclave) o al alojamiento de jefes de estado extranjeros. Los dominios de la Corona ante la "opacidad" de Patrimonio Nacional Las posesiones de la familia real en el Monte van más allá de Palacios como El Pardo, la Zarzuela o La Quinta del Duque de Arco. Incluyen 39 casas forestales mantenidas con fondos públicos a través de Patrimonio Nacional. Aunque ningún inmueble ha despertado tanta controversia como la finca La Angorrilla. En ella se habrían instalado Juan Carlos y Corinna Larsen después de que el edificio fuese reformado (se colocó incluso una piscina) en una obra presupuestada en dos millones de euros, un coste que según informó la revista Lecturas asumió íntegramente Patrimonio Nacional. Esta actuación puso en alerta a Ecologistas en Acción, que denuncia la "enorme falta de transparencia" en la administración de El Pardo. María Ángeles Nieto, coordinadora de la organización en la Comunidad de Madrid, explica en declaraciones a Somos Madrid que la construcción "vulnera el Plan de Protección Medioambiental del Monte de El Pardo", que prohíbe edificar o abrir nuevos accesos en la zona donde se ejecutaron los trabajos. Nieto insiste en que la mayor preocupación sobre este entorno es la falta de información sobre su conservación: "Hace falta mayor transparencia y que la gestión pase a ser por lo menos compartida con otras administraciones, como la consejería de Medio Ambiente o el Ayuntamiento de Madrid". El consistorio madrileño cataloga el número de árboles de toda la ciudad en su base de datos, incluida Casa de Campo, con la única excepción de El Pardo. Así, tacha a Patrimonio Nacional de "un órgano completamente opaco que no facilita información". La entidad no ha respondido a ninguna de las solicitudes efectuadas por este medio para que aportasen su punto de vista sobre este tema. El Plan de Protección Medioambiental del Monte de El Pardo que coordina Patrimonio Nacional puede consultarse en el BOE. No obstante, Nieto matiza que "debería actualizarse e informarse de sus revisiones", ya que data de 1997. Desde Ecologistas han denunciado en los últimos años vertidos en Mingorrubio, saturación de lodos en el embalse de El Pardo o podas indiscriminadas en el encinar. El problema, dice esta activista medioambiental, es la falta de datos y accesibilidad para comprobar que los problemas se han solucionado. Pone como ejemplo de opacidad el Plan Forestal de la Comunidad de Madrid para el periodo 2000-2019, en cuyo escrito se especifica la imposibilidad de aportar datos de El Pardo "porque no se han facilitado". Critica además que "no hay cifras sobre la gestión cinegética" cuando la caza ha sido tradicionalmente una de las actividades principales en este bosque de gran riqueza animal. Abrir El Pardo, una reivindicación histórica "La función de El Pardo no puede ser la misma en nuestros días que en 1712 o en 1940", reclamaba el ecólogo y pionero en el movimiento ecologista español Fernando González Bernáldez. Lo hacía a través de una tribuna publicada en El País en 1981 titulada El Monte de El Pardo, parque nacional. Dada su diversidad de fauna y flora, la conversión del paraje en un parque regional o nacional sería precisamente la fórmula más lógica para garantizar su sostenibilidad en caso de retirarse el vallado y permitirse una entrada libre. En la Comunidad de Madrid ya existen quince espacios naturales protegidos donde se desarrollan importantes actividades científicas, de preservación o pedagógicas. Para María Ángeles Nieto, lo más lógico sería su inclusión dentro de los límites del Parque Regional de la Cuenca alta del Manzanares: "Ya antes de su declaración en 1985 hubo propuestas en las que se incluía en él a El Pardo. La excusa para no hacerlo es que se iba a elaborar un plan de protección independiente, ese del que ahora no hay apenas seguimiento". Esta reclamación ha continuado en el tiempo, aunque en pleno 2023 no se ha producido un verdadero debate político sobre su apertura. El mayor movimiento al respecto tuvo lugar en 2019, cuando Más Madrid planteó a través de un comunicado la incorporación del Monte de El Pardo a la red de parques nacionales: “La parte de este espacio cerrada al público podría ser accesible mediante visitas guiadas, un recurso de educación ambiental de primera magnitud”. Alejandro Sánchez, diputado de EQUO en la Asamblea de Madrid, cuestionó entonces la utilización actual de esa superficie: “Los reyes no necesitan 16.000 hectáreas para su uso exclusivo. El Pardo sería un lugar idóneo para llevar a cabo un programa de recuperación del lince ibérico”. González Bernáldez exigía ya en su artículo una modificación en los usos de El Pardo que no se ha producido 42 años después. Destacaba asimismo la característica "insólita" en una capital europea de disponer de tal arbolada a sus puertas. E igualmente "insólito" le parecía mantenerla desconocida para los madrileños y no apostar por usos sociales o educativos: "Uno de los casos más llamativos de privación de disfrute del propio patrimonio cultural de los ciudadanos de un Estado moderno". Este importante investigador cita un exhaustivo estudio, de gran vigencia pese a datar de 1975, sobre el origen y las consecuencias de dicha privación. Elaborado por Manuel Valenzuela Rubio, catedrático de Geografía Humana en la Universidad Autónoma de Madrid, este análisis remarca que "en pocos sectores de la región urbana madrileña podrá hallarse una mayor dependencia entre realidad geográfica y poder político". Valenzuela Rubio destierra cualquier motivación excepcional que justifique cómo o por qué El Pardo se convirtió en un enorme coto de caza para la realeza: "La base jurídica del uso privativo que los reyes de España tuvieron sobre esta importante masa arbórea arranca de la condición de propiedad de la Corona que pesaba sobre todos los montes y baldíos no expresamente asignados a individuos particulares o para el uso de los pueblos". Es decir, se apropiaron de este gran territorio porque no tenía ningún dueño reconocido. El autor detalla como el terreno fue acrecentándose con el paso de los siglos. Sobresale el caso del Monte de Viñuelas, bajo administración de Paracuellos hasta su anexión por bula papal durante el reinado de Carlos I. No obstante, en la actualidad se inscribe en el Parque Regional de la Cuenca alta del Manzanares, así que su gestión corre a cargo de la Comunidad de Madrid. Temor ante el posible "deterioro" por un uso lúdico La coordinadora madrileña de Ecologistas en Acción se muestra más cauta en cuanto a la apertura completa de El Pardo: "Al estar tan cerca de Madrid, podría provocar un deterioro muy rápido". Según Nieto, "requeriría un plan de uso y unas diligencias muy importantes para mantener sus valores". Desde la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio, en respuesta a las preguntas de este diario, avisan: "Si la Sierra de Guadarrama, siendo tan amplia y estando más lejos, sufre un uso intensivo, hay que suponer que El Pardo, menos extenso y más cercano, lo sufriría mucho más". Argumentan que "la defensa de un bien superior impone su cierre a la ciudadanía" ya que "no es fácil la convivencia entre millones de madrileños y los corzos, jabalíes y venados que lo pueblan". En esta agrupación por la defensa del patrimonio artístico, histórico y natural de Madrid opinan que las visitas deben restringirse "a aquellos especialistas que pueden obtener resultados científicos de gran valor, frente al simple disfrute lúdico del usuario medio". Ahora bien, Nieto denuncia que tampoco se permite la entrada de agentes forestales y arremete contra las trabas que se ponen incluso a investigadores: "Los permisos son extremadamente difíciles de conseguir y muy limitados".

elDiario.es

Estaba mirando un vídeo en YouTube de La Paradoja Liberal (genial canal, echadle un ojo) hablando sobre el fetichismo de la mercancía y explicando a Marx, y por supuesto el algoritmo de YouTube ha decidido que los siguientes vídeos que tendría que ver son una charla TEDx de Javier Milei sobre "la superioridad del capitalismo" y una entrevista de Jordan Peterson.

Ugh.

Claro, no hay color. Un vídeo de ContraPoints, por ejemplo, tiene un nivel de investigación, desarrollo y producción bestial. Un vídeo de UTBH es un clip de un treintaañero embutido en un traje de licra insultando a mujeres cada día. ¿A quien premia más la plataforma? Exacto.

Lo mismo en IG, TikTok y $8chan. Y claro, de estos polvos aquellos lodos.

En fin. Perdón por el rant.

#Fascismo según Umberto Eco... 👇
I’m not sorry