En EEUU, Vinicius no solo sería titular indiscutible en el equipo que fuera, sino que además ya habría sacado un disco, tendría un programa religioso dominical en la tele y habría dejado embarazada a una Kardashian. Aquí, en cambio, aún necesita tiempo de cocción.
El futuro no eran naves espaciales. El futuro era utilizar teléfonos de bolsillo para hacer bromas por escrito con gente que ni conoces ni sabes dónde está. Y descojonarse