El INE parece caro porque es el único instituto electoral que administra el presupuesto de los partidos políticos y que, además, emite la credencial-identificación oficial (en todo el mundo, eso lo hace el equivalente a la Sría. de Gobernación).
Si le quitaran esas responsabilidades, el costo del INE sería perfectamente razonable, incluso bajo. En promedio, cada voto cuesta 81 pesos, muy por debajo del de los ciudadanos estadounidenses (por ejemplo).
Cuba es la expresión definitiva del fracaso del socialismo marxista.
La única razón para no querer verlo así es el sentimentalismo.
Pero pues los sentimientos le importan un ajo a la realidad.
Estados Unidos no tiene bloqueada a Cuba. Lo que tiene es un embargo.
La ONU, chistosita y servil como siempre -e inútil- exige el fin del embargo.
Curioso que no le exija a Cuba que pague lo que se robó (y que fue lo que provocó el embargo). Ah, y tampoco que respete los Derechos Humanos.
La ONU se puede meter por la cola sus peticiones sesgadas y que nunca toman en cuenta a los cubanos que realmente sufren: los prisioneros del régimen. O sea, todos los cubanos.
Si tienen Twitter, ahí les dejo el link de un hilito que hice para seguir hablando mal del marxismo.
https://twitter.com/IrvingGatell/status/1587969565237075970?s=20&t=Q1BwmqWg-UUYC5Iz0TTf8wIrving Gatell on Twitter
“1. Lección de historia, chamaco.
Vamos a desmitificar esta pavada clásica de gente que realmente se cree que el socialismo le funcionó a la URSS.
De entrada, la economía soviética nunca estuvo cerca de igualar a la gringa, pero dejemos eso y vamos con lo más interesante.”
TwitterLección de filosofía
El error insuperable del marxismo, que determina su fallo definitivo e irreveresible, es su idea fetichista de la riqueza. Marx se quedó atorado en la noción de que las cosas tienen valor por sí mismas. Por eso desarrolló su teoría del valor-trabajo.
Error. Las cosas valen sólo en la medida en la que las hacemos valer. La riqueza es una dinámica social. Por eso no se reparte. Se crea.
Cuento breve.
Las ratas que se dedican a la prostitución son las que sufren menos con el oficio. Básicamente, sólo deben escoger una buena esquina. Y así como una perra esperaría a que pasara un perro para negociar el servicio, la rata sólo espera a que pase un rato. 6 o 7 minutos después vuelve a la guarida y se reporta con el tratante. Pero resulta que este también es otro rato, por lo que la rata espera otros 6 o 7 minutos, y listo. Ya hizo negocio, y sólo tuvo que esperar.
Estaré al pendiente de ver si aquí las cosas son más civilizadas. Si es así, me dedicaré al arte y la filosofía. Por el momento, para mentar mamás la red del pajarraco sigue siendo la óptima. Claro, no crean que voy a renunciar a la ácida crítica de lo que no me gusta.