Cnel. José Manuel Suárez Maldonado Dios se manifiesta en las alegrías que nos unen. Ayer fue el grito de ¡Campeones Mundiales! que hizo retumbar nuestro pecho y hoy es la bendición para 426 hogares de la parroquia Catia La Mar.
Ver el brillo en los ojos de estas familias al recibir sus equipos de línea blanca me recordó la garra de nuestros peloteros: Venezuela no se rinde y Venezuela vence. Somos un instrumento de Dios para que el amor se convierta en bienestar.
