Pero el mismo Elon Musk ha roto la cuarta pared, ha aparecido enseñando en público sus técnicas empresariales y sus habilidades negociadoras que, básicamente son, ser rico de casa y reaccionar como un chimpancé tirando caca con la mano cada vez que percibe un estímulo. El genio irreverente es un niñato imbécil que no valdría ni para cargar cajas si su padre fuera el tuyo y no un esclavista de la minería de piedras preciosas.