Experimento de Milgram – La obediencia del chivato
En 1961, Stanley Milgram puso a prueba hasta dónde podía llegar la gente con tal de obedecer órdenes. Descubrió lo obvio y lo aterrador: que cualquier hijo de vecino, si un “experto” se lo pedía, podía apretar un botón y freír a otro ser humano con descargas eléctricas falsas, convencido de que “era su deber”. La bata blanca hacía el milagro de transformar a un ciudadano común en verdugo. 👇👇👇
Experimento de Stanford. La cárcel revolucionaria
Philip Zimbardo, psicólogo de la Universidad de Stanford, quiso estudiar en 1971 cómo el poder corrompe y la sumisión degrada.
Reclutó estudiantes y los dividió en guardias y prisioneros. En menos de una semana los primeros se volvieron crueles, abusivos, y los segundos, dóciles hasta la humillación. El experimento tuvo que cancelarse al sexto día: la ficción se había convertido en pesadilla. Continúa 👇
Este es el sueño de un anciano cubano.
¿Leíste bien? Sí, su sueño es tomar helado, comer pollo frito y tomar malta con leche.
El sueño de un anciano cubano no es ver a su nieto graduarse, ni recorrer el mundo, ni siquiera morirse tranquilo en su cama. No, hermano, su sueño es tragarse un helado, morder un mísero muslo de pollo frito y bajar aquello con malta con leche. Continúa 👇
Vista interior de la habitación de la casa donde nació José Martí. En el conjunto fotográfico aparecen su madre, su hijo, su viuda y su hermana.
Fotografía de Gómez Carrera.