Comencé mi andadura por los videojuegos con una Master System II y un Amstrad con monitor monocromático. ¡Y el resto es historia!
(Cuenta secundaria/backup: @Duranium)
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Me sentiría decepcionado si, en las LEC Grand Finals de Madrid, tanto el público como los co-streamers no protestan por lo que le han hecho a Koi.
Ahora, y más que nunca, si la fan base lucha, el equipo seguirá vivo. Quien ríe el último, se ríe sobre la tumba de su enemigo.
Por fin tengo el valor de decir abiertamente, sin remordimiento alguno, que soy más feliz jugando sin stremear, que soy más feliz sin consumir otros directos, y que soy más feliz cuanto más alejado estoy de las redes sociales y de ciertos entornos y personas.
Eso no quita que, de vez en cuando, me apetezca transmitir, ver otros directos o entrar a las redes a ver qué se cuece. Es cuestión de ser honesto conmigo mismo y de sentirme en paz, sin ningún tipo de sentimiento de culpa ni de fracaso.
Voy a obviar dar votos tanto a Day of the Devs como a la "conferencia" de Devolver, que este año ha estado enfocado en un solo juego.
Ambas suelen dar momentos interesantes, pero yo los veo más como eventos de relax y de desconexión.
Souls, sangre, monas chinas, Kojima, alguna que otra joyita suelta, demasiados juegos que recuerdan a Concord (y que acabarán igual) y, como colofón, el bombazo de Resident Evil 9. El #SummerGameFest no ha estado mal, pero tampoco para tirar cohetes. Eso sí, nada de Silksong.
Puntuación: 5/10