Admiróse un portugués
de ver que en su vecina España
los patriotas nacionales
del terrorismo iraní se financiaban.
"Abascal diabólico es", dijo,
torciendo el mostacho,
"que acusa de financiación irregular
a quien nada tiene que ocultar
y quienes se dedican a matar
le pagan el sueldo al muchacho"
