–Se me escapó en gato. Lloro.
–Uh, bajón. Vení que hacemos campaña. Llamamos a los vecinos. Pegamos carteles. Avisamos en las redes sociales. Llamamos al noticiero y a los hospitales.
–¡Gracias!
–Listo ya organizamos todo.
–Ah pero ya apareció.
–Que bueno. Ponele una chapita y una malla al balcón para que no se te escape, un implante con GPS, o algo.
–No, es muy caro y mi gato no se deja poner chapita. Además siempre vuelve solo. SIEMPRE.