Hoy quiero contaros una cosa "personal". Personal más que nada porque es sobre mi y no suelo contar estas cosas por redes sociales, pero creo que es algo necesario, al menos en este aspecto y ya veréis porque. A los 14 años, es cuando empecé a "formarme" ideológicamente en cuanto a política se trata. Creo que fue la música que inquietó mi parte política y es cuando empecé a madurar ideológicamente. Es cierto que aún me queda mucho, ya que pienso que estoy en constante formación.
Creo que con aquello con lo que nos etiquetamos para definir nuestra ideología nunca acaba de ser al completo y no es hasta que nos hacemos mayores que con la experiencia en nuestra espalda podemos definirnos de manera más clara -y que no cambiamos, pero eso es otro tema muy largo-. Me siento anti-fascista y no tengo ningún miedo a decirlo. Pero también creo que todos deberíamos de serlo y quien no lo tenga claro, es del otro bando y por lo tanto mi enemigo.
Ya sabéis "Al fascismo no se le discute, se le destruye". Y aún hay gente que pregunta "¿Pero eso no es ponerte a su nivel?". Y es sobre esto de lo que quiero hablar.

Considero que la ideología nazi, supremacista o fascista no es respetable. Tengo la sensación de que muchos años atrás esta posición era más aceptada que ahora. Digamos que durante la historia el anti-fascismo se ha ido como diluyendo y creo que los culpables son todos aquellos que han intentado equiparar el nazismo/fascismo
a cualquier otra ideología o creer que "el nazi" tiene "libertad de expresión". Es como si nos hubieran borrado la memoria y no nos acordamos del pasado.

El fascismo no es una ideología equiparable a otra. Soy de los que piensan que no hay que darles voz y que incluso hay que ilegalizarlas (aunque esto da para debate largo), aún así, considero que es importante concienciar a la gente y hacer pedagogía en contra del fascismo.
Cuando haya un partido político que diga "primero los de casa" explicar a la gente que lo apoya que ese argumento es xenófobo y fascista, que en la Alemania nazi ya se decía "Primero los alemanes". Creo también que la única manera de acabar con este tipo de pensamientos es el de dirigirse a ellos mediante un combate frontal, directo y sin legitimar sus ideas. Lo dicho anteriormente: Al fascismo no se le discute, se le destruye.
No existe debate. No hay debate con gente que considera que hay que exterminar a un ser humano por color de piel, por nacionalidad, religión o sexualidad. En el momento que se intente debatir con este tipo de personas ya hemos perdido, porque el mero debate ya está legitimando sus ideas. En el artículo "Charlottesville: equidistancias y otras miserias" escrito por Antonio Maestre lo deja muy claro: "Sólo existe una posición moral aceptable, y es el antifascismo.
@zagur La libertad de expresión tiene sus límites en el odio :'(. Y no hace falta haber estudiado en Oxford para saber lo que eso significa.