El mar del Caribe no es mío, yo soy del mar.

Víctima de la inseguridad que se vive en mi país, caí en un hoyo oscuro que parecía no tener salida y tenía una presión en el pecho que poco a poco comenzó a formar parte de mi. Sin desearlo, me fui un par de meses a Cancún y a Playa del Carmen. Todos los días trataba de visitar la playa; mi rutina era sencilla. Despertar, asearme, prepararme para ir al playa, manejar y ponerme a leer frente al azul turquesa que caracteriza esas playas.

Algunas veces esperaba el atardecer, otras veces me retiraba temprano, iba a comer y regresaba a dormir. Llevaba muchos libros conmigo, pero el que mi compañero fue "la cabaña". No puedo explicar lo que ese libro significa para mí. Me hizo llorar lo que no había podido y entender muchas cosas. Demasiadas. Lo acabé en dos semanas y lo leí una vez más. https://mastodon.social/media/9ENrExV9211S15qjMts
En alguna semana, me visitó mi mejor amiga. Toda la semana llovió así que nos quedamos encerradas, lo que hizo que viviéramos cosas jamás imaginadas (pero esa es otra historia). Un día, otra amiga que vive en playa del Carmen, pasó por mi y me llevó a mi playa favorita: Akumal. Fuimos a un restaurante increíble, pedimos una mesa que quedaba frente al mar. Comenzamos a platicar por lo que había pasado y ella me compartió experiencias que yo no sabía. La lluvia continuaba.
De pronto, volteé a ver el bello e imponente mar y ante mis ojos, el cielo y el mar comenzaron a conectarse através de un hermoso arcoiris. Los colores se intensificaban y comenzaba a formarse un segundo arcoiris. El cielo comenzó a colorearse. Invadida por los sentimientos de la plática que estaba teniendo (y porque soy súper sentimental) comencé a llorar al ver lo que la naturaleza me estaba regalando. https://mastodon.social/media/Pol9fjuHy1CHYphcUtQ
Porque claro, mi ego me dice que ese espectáculo era solo para mí. Esa noche, al estar descansando, la duda saltó en mi y comencé a buscar qué significa el arcoiris en las sagradas escrituras ¡Y vaya sorpresa que me llevé!. Es la manera en la que Dios representa el término de una tormenta. Con toda el alma, agradecí.
Semanas después, decidí regresar a la ciudad... Con un poco más de luz en mi vida, decidida a comenzar de nuevo.

Hice un recuento y cada que visito el Caribe, traigo algo atravesado en el alma y a mí regreso, lo hago remendada.

Dicen que al momento en el que el mar toca tus pies con el vaivén de las olas, este te quita las energías negativas y te renueva. La arena, al enterrar tu pies, hace una conexión total entre el cielo, la tierra, el agua y el aire y ahí comienza la limpieza...

Es por eso que es mi mar, mi mar sanador.