Ryūjin, kami soberano de los mares en el Shintō, custodia las dos perlas de la marea y es ancestro de la dinastía imperial. Su palacio submarino Ryūgū-jō se describe ya en el Kojiki (712) y el Nihon Shoki (720). La fusión de leyendas continentales con el culto autóctono lo convierte en figura clave para entender la sacralidad del océano en Japón.