𝑽𝒐𝒍𝒕𝒂𝒊𝒓𝒆
Si la Ilustración tuvo una estrella del rock antes de que existiera el rock, ese fue Voltaire.
Brillante, mordaz, escandaloso, rico, contradictorio y extraordinariamente influyente, pasó gran parte de su vida enfrentándose a reyes, nobles, jueces, sacerdotes y prácticamente a cualquiera que intentara decirle lo que debía pensar.
Nació en París el 21 de noviembre de 1694 con el nombre de François-Marie Arouet, aunque él mismo alimentó durante años la leyenda de que había nacido varios meses antes.
Llegó al mundo tan débil y enfermizo que algunos creyeron que no sobreviviría.
Sin embargo, aquel niño frágil acabaría viviendo más de ocho décadas y convirtiéndose en uno de los escritores más famosos de Europa.
Su padre, François Arouet, era un notario acomodado y funcionario de la administración francesa.
Quería que su hijo siguiera una carrera jurídica respetable, pero el joven François tenía otros planes.
Desde muy temprano mostró un talento excepcional para la escritura y una peligrosa afición a burlarse de las personas poderosas.
Entre 1704 y 1711 estudió en el prestigioso colegio jesuita Louis-le-Grand.
Allí recibió una educación clásica extraordinaria, aprendiendo latín, griego, literatura, historia y retórica.
Paradójicamente, aquella formación religiosa contribuyó a convertirlo en uno de los críticos más famosos de la intolerancia religiosa.
La muerte de su madre cuando apenas tenía siete años también dejó una profunda huella en su carácter.
Creció rodeado de figuras de autoridad masculinas y desarrolló una desconfianza casi instintiva hacia cualquier forma de poder absoluto.
Su vida pública comenzó entre escándalos.
Sus sátiras contra la nobleza y el gobierno circulaban por París con enorme éxito.
En 1717 una de ellas le costó el ingreso en la Bastilla.
Tenía apenas 23 años.
Pasó cerca de un año encarcelado, pero lejos de hundirse aprovechó aquel tiempo para escribir.
Fue tras salir de prisión cuando adoptó el nombre que lo haría inmortal: Voltaire.
El origen exacto del seudónimo sigue siendo discutido, aunque la teoría más aceptada es que deriva de un anagrama de "Arouet le Jeune" (Arouet el Joven).
Su ingenio le trajo fama, pero también problemas.
En una ocasión se burló del arrogante aristócrata Chevalier de Rohan.
El noble respondió enviando a varios hombres para darle una paliza en plena calle.
Humillado, Voltaire quiso retarlo a duelo.
La respuesta de las autoridades fue encarcelarlo otra vez.
Para evitar más problemas acabó exiliado en Inglaterra.
Aquel exilio cambió su vida.
En Inglaterra descubrió una sociedad mucho más abierta que la Francia de Luis XV.
Admiró la libertad relativa de prensa, el parlamentarismo y las ideas de pensadores como John Locke e Isaac Newton.
Regresó convencido de que Francia necesitaba profundas reformas políticas e intelectuales.
Aunque hoy se le recuerda sobre todo como filósofo, Voltaire fue también dramaturgo, poeta, historiador, ensayista y una auténtica celebridad internacional.
Sus obras se leían en toda Europa.
Entre ellas destacan *Cándido*, una sátira despiadada sobre el optimismo filosófico; el *Tratado sobre la tolerancia*, escrito tras un célebre caso de intolerancia religiosa; y el *Diccionario filosófico*, una colección de textos que atacaban supersticiones, fanatismos y abusos de poder.
Sin embargo, detrás del defensor de la razón se escondía un hombre lleno de contradicciones.
Criticaba los privilegios aristocráticos, pero disfrutaba frecuentando palacios.
Defendía la igualdad jurídica, aunque nunca cuestionó por completo las desigualdades económicas.
Atacaba a los fanáticos religiosos, pero no era ateo.
De hecho, creía firmemente en Dios.
Su famosa frase "Si Dios no existiera, habría que inventarlo" resume bastante bien su postura.
Además, sentía una auténtica obsesión por el dinero.
SIGUE ↘️




