Para la gente que se tragó el cuento de la “fábrica de niños trans”, el problema es MUCHO más grande que un documental falso.
Esa gente es capaz de creerse prácticamente CUALQUIER mentira económica, racista, ideológica o hasta sobre su propio futuro.
Y luego salen a votar.
Esa gente es capaz de creerse prácticamente CUALQUIER mentira económica, racista, ideológica o hasta sobre su propio futuro.
Y luego salen a votar.