“Nuestras emociones no se mueven con tanta facilidad.Por vivas y reactivas que sean, son mucho más lentas que nuestro cuerpo a la hora de desprenderse de una persona o de un lugar.Siempre nos acompañan, unos pasos por detrás de nosotros”.
“Nuestras emociones no se mueven con tanta facilidad.Por vivas y reactivas que sean, son mucho más lentas que nuestro cuerpo a la hora de desprenderse de una persona o de un lugar.Siempre nos acompañan, unos pasos por detrás de nosotros”.
Este ensayo tan especial nos lleva a pensar en la nostalgia por todo lo que se va, lo que deja de ser, provocando tránsitos, transformaciones. La autora japonesa se refiere a la relación íntima y personal que establecemos con cada una de las estaciones.